10 Aniversario. Calderón De La Barca Centro De Día

«No somos cuidadores, sino que somos un grupo de profesionales que tratamos y rehabilitamos»

«No somos cuidadores, sino que somos un grupo de profesionales que tratamos y rehabilitamos»
Este mes de julio se cumplen diez años desde que María Antonia Bertrand del Río y María Cienfuegos-Jovellanos Romero se lanzaron a la aventura de abrir Calderón de la Barca Centro de Día. Uno de los primeros en la ciudad y el primer centro de día de Asturias que cuenta con registro de Sanidad, así como médico y psicólogo que prestan su atención diariamente
A.G.

María, Licenciada en Medicina y Cirugía, doctorada en Neurociencias, formadora ocupacional, gerontóloga y experta en nutrición del anciano, y María Antonia, Licenciada en Psicología, Máster en gerontología social aplicada y perteneciente al Grupo de Psicología del envejecimiento del Colegio de Psicólogos de Asturias, tenían ideas muy claras sobre qué tipo de servicios faltaban en la atención a los mayores, ideas que sin no poco esfuerzo, se vieron materializadas con la apertura de su centro en 2008.

-Calderón de la Barca Centro de Día cumple 10 años ¿qué supone para vosotras este aniversario?

Una gran satisfacción y un objetivo cumplido. Ambas acumulábamos ya años de experiencia en el sector así que éramos plenamente conscientes de las carencias en la atención a las personas mayores en nuestra región, por eso decidimos montar este centro que dirigimos bajo una máxima, tratar a nuestros pacientes y usuarios cómo nos gustarían que nos trataran el día de mañana.

-Echando la vista atrás, como recuerda los inicios ¿fueron muy difíciles?

Cuando nosotras empezábamos todavía no estaba listo el decreto definitivo de la Ley de la Dependencia, pero aún así hicimos el proyecto con apoyo de Inspección, porque no queríamos tener ningún problema. Un centro de día necesita mucho espacio: despachos, comedor, aseos, gimnasio, área de descanso. Nosotras estamos en el Coto, en la calle que le da nombre al centro, porque fue precisamente el local que reunía todas las exigencias. Queríamos un lugar amplio y luminoso, completamente exterior, para poder ver la calle y no dar sensación de aislamiento ni encierro, que se aparcase bien para facilitar las cosas. Aun así fue un proceso muy largo a nivel burocrático, con decirte que cuando tomamos la decisión de abrir María Antonia ni siquiera estaba embarazada y cuando abrimos su hija tenía 9 meses…

-Pese a que una década después el concepto de centro de día ya está normalizado, hay quién aún no lo tiene claro…

Así es, a nosotras siempre nos gusta incidir en qué un centro de día es un espacio clave para la salud, pero no es una guardería de mayores. Tampoco tiene nada que ver con las residencias, con los centros sociales ni con los centros rurales de apoyo diurno. El nuestro es un centro terapéutico donde ofrecemos atención diurna a las personas mayores o afectadas por diferentes grados de dependencia, intentando en todo momento mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Es decir, no somos cuidadores, sino que somos un grupo de profesionales que tratamos y rehabilitamos.

-¿Cuáles son los pilares sobre los que se sustenta su metodología de trabajo?

El nuestro es un centro con carácter rehabilitador. El objetivo principal es que la gente pueda mantener su independencia el mayor tiempo posible sin tener que sacarlos de su entorno habitual, de su casa, su barrio o sus rutinas. Es decir, intentar que lleven una vida lo más normal posible dentro del mayor tiempo posible y para lo cual, además de rehabilitar, funcionamos como un apoyo para el mantenimiento de la calidad de vida.

-¿Existe un perfil tipo en cuanto a los usuarios o pacientes?

Nuestros usuarios son siempre personas con cierto grado de independencia. De hecho muchos de ellos viven en la zona y acuden al centro caminando por su propio pie y en el horario convenido, aunque también contamos con transporte para la recogida a domicilio.

Tenemos horarios adaptados y tratamientos individualizados, el centro abre de 9 a 20 horas, y tras una valoración previa y conjunta entre el centro, el paciente y sus familiares, se establecen unas pautas, horarios y servicios que mejor se adapten a sus circunstancias. Todo se realiza de forma conjunta, y es que damos especial prioridad a lo que la persona quiere y necesita.

-Ustedes forman un eficiente y multidisciplinar equipo que les permite ofrecer una atención integral…

Así es. Yo llevo ya 25 años trabajando en geriatría y en mi caso, (María) trabajo en cronicidad para prevenir la fragilidad. Me explico, cada vez somos más mayores y en consecuencia arrastramos cada vez más enfermedades, es lo que se conoce como cronicidad. Esas enfermedades se afrontan de manera distinta en función de cómo se encuentre físicamente esa persona, hasta el punto de que a veces pesa más que la propia enfermedad. Para conseguir que las personas lleguen en el mejor estado físico posible es necesario trabajar para evitar lo que se conoce como fragilidad, ¿cómo se consigue? Con ejercicio físico y nutrición.

De la parte cognitiva me encargo yo (María Antonia), dándole especial importancia a trabajar con las emociones. En este sentido, un centro de día, desde el punto de vista emocional es un entorno apropiado que les permite seguir con su rutina sin que se sientan desubicados. De ahí la importancia de que nuestros usuarios y pacientes sean personas que tengan cierto grado de independencia, personas con las que se puede trabajar. Desde personas con enfermedades crónicas, problemas de memoria o salud mental, pero siempre como apoyo para una puesta a punto.

-¿Entiendo que para ello cuentan además con el respaldo de un equipo de profesionales?

Si, el equipo se completa con logopeda, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, nutricionista, auxiliares de clínica, peluquera y podóloga que nos permite ofrecer una gran batería de servicios. Desde los terapéuticos o rehabilitadores hasta actividades culturales, talleres, excursiones etc.

-Y ya para despedirse, ¿qué balance harían de lo que han sido sus primeros diez años de vida y cómo vislumbran el futuro?

El balance es más que positivo en cuanto a objetivos cumplidos, pero es cierto que el camino no ha estado exento de obstáculos. Además de la competencia, se han ido abriendo más centros en estos años, algo que siempre está bien, nos ha tocado lidiar con la crisis y con la competencia de la administración pública. Aún así estamos muy satisfechas.

En cuanto al futuro vemos a una Asturias muy envejecida, así que nuestros objetivos pasan por conseguir que la gente llegue cada vez mejor a más mayores, por ayudar a nuestros pacientes y a su familias y por continuar formándonos para ofrece la mejor atención y los mejores servicios posibles.