«Todo ha cambiado para mejor»

Foto de familia junto a la directiva de los grupistas que ayer recibieron el distintivo de socio de Honor por sus 50 años de fidelidad a la entidad. / FOTOS: JORGE PETEIRO
Foto de familia junto a la directiva de los grupistas que ayer recibieron el distintivo de socio de Honor por sus 50 años de fidelidad a la entidad. / FOTOS: JORGE PETEIRO

Los socios de Honor y de Mérito resaltan la evolución histórica del Grupo | Los premiados pusieron especial énfasis en el «ambiente alegre y familiar» que caracterizaba a la entidad durante sus primeros años

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Todo esto ha cambiado mucho. Creo que para mejor. Las instalaciones ahora son una pasada y este tipo de detalles afianzan mucho la relación con el club. Son los que hacen grupo», reflexionaba ayer José Luis Cortés tras ser honrado, junto a su esposa, Pilar Velarde, como socio de Mérito, una distinción que reconoce a aquellos grupistas mayores de 65 y que cuentan con más de 35 años de fidelidad al club. Fue en una gala que ya es toda una tradición anual en las fiestas del Real Grupo de Cultura Covadonga, y en la que también se entregaron los distintivos de plata a los socios de Honor, uno de los mayores reconocimientos del club hacia aquellos que tienen una antigüedad en el Grupo de más de medio siglo.

En este selecto grupo se encuentra José Luis Fernández, socio número 259 de la entidad y un hombre que ha vivido en primera persona la evolución del club en las últimas décadas. «Ha cambiado todo. Esto antes era una familia que, con el paso de los años y el aumento de socios ha perdido un poco ese sentimiento. Sin embargo, también ha habido cosas positivas, como es la tremenda mejora de la tecnología y la ampliación de instalaciones», valoró minutos después de recoger su insiginia de plata de manos del presidente del club, Antonio Corripio.

Pese que dejó el deporte hace algunos años, José Luis Fernández sigue manteniendo una gran relación con el grupo de amigos que hizo en sus años de activo deportista. «Quedamos cada día. Nos vemos muchos», dijo señalando a quienes no dudaron en acompañarle en un día tan señalado.

Alguno de ellos conocía perfectamente la sensación, puesto que ya había pasado por ella. «A mí se me entregó el distintivo hace ya unos diez años. Es un detalle bonito», coincidía Luis Enrique Suárez, de 85 años y con más de 64 como socio. «Soy el número 21», presume mostrando su carné. Pocos conocen mejor que él la evolución de la entidad. «Yo noto mucho cambio en el número de secciones. Antes el Grupo era baloncesto, piragüismo y pelota vasca. Ahora tenemos muchísimas más secciones», explicó Suárez, quien se define como un gran pelotari. Suárez y Fernández siguen paseando por las instalaciones, especialmente por las que el club tiene en la playa de San Lorenzo. «En verano quedamos todos los días para ir a la playa. Somos unos chavales», contaron cómplices.

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Veranos en la piscina

Con unos pocos de años menos como grupista pero con un buen número de experiencias cuenta Rosi Suárez, quien ayer también recogía el distintivo como socia de Honor. «Cuando yo me apunté al Grupo, la mayoría de las instalaciones estaban en la playa. Eso ya hace una idea de lo que ha cambiado esto», rememoró tras recoger el reconocimiento.

Preguntada por cuáles eran sus mejores recuerdos en la entidad, Suárez destacó los veranos en las piscinas del club, que ha día de hoy siguen siendo un punto de gran afluencia en época estival. «Ahora son mis hijos y mis nietos los que vienen», afirmó confirmando que el sentimiento grupista sigue pasando de generación en generación.

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