La Camocha se llena de espuma

La Camocha. La fiesta de la espuma movilizó a todos los niños del barrio. / PALOMA UCHA
La Camocha. La fiesta de la espuma movilizó a todos los niños del barrio. / PALOMA UCHA

La Guía recaudó fondos para la Casa de Acogida con una ruta motera y una paella

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Un rugido sirvió de despertador ayer en la casa de las Madres Desamparadas de La Guía sobre las once de la mañana. 35 motos se habían citado en el patio de la casa para realizar una ruta que les llevó por toda la costa hasta Luanco y visitar los hórreos de Guimarán. Se apuntaron varias monturas del club Asturfénix y media docena del Vespa Club, además de unas cuantas que se sumaron por el camino.

Cuando terminaron la ruta, al llegar a La Guía, varios cocineros llevaban tiempo preparando una paellada solidaria. «Hemos repartido 131 raciones y con cada una destinamos un euro para la Casa de Acogida más un donativo que cada comensal puede aportar. Al final, hemos recaudado 231, así que prácticamente todos han doblado su aportación», resumió Paulino Tuñón, presidente de la asociación de vecinos. Mientras esperaban a la paella, una fiesta ochentera amenizó el vermú en el que se animaron a bailar moteros, vecinos y niños.

En Roces, el último día de fiestas arrancó más tarde. Cerca de la una del mediodía el grupo Mina Longo despertó a los vecinos con sus coplas y pasodobles hasta más allá de las tres de la tarde. «Es un grupo estupendo que acaba de sacar su tercer disco. Han conseguido sacar a bailar a gente de todas las edades y hemos tenido una sesión vermú muy familiar», explicó Ángel Prieto, secretario de la asociación de vecinos.

Roces disfruta con Mina Longo y recibe la visita sorpresa del Charro Negro

Ya por la tarde, la subasta recaudó «una buena cantidad» para las fiestas y un problema informático retrasó el comienzo de la actuación más esperada del día. Afortunadamente algunos espontáneos cogieron el micrófono y dieron una buena muestra de su arte improvisado. Por fin llegó el payaso Tato que todos estaban esperando y «casi 100 niños llenaron el prao para disfrutar con él. No le dejaban irse y se quedó hasta las siete de la tarde». Después llegó la actuación sorpresa de El Charro Negro, que no había podido confirmar su asistencia pero que finalmente pudo acudir.

Cimavilla, de negro

La Camocha lo dio todo con la fiesta de la espuma que atrajo a «todos los niños del barrio bajo las burbujas, una locura», relató Adrián Arias, secretario de la asociación de vecinos. Continuaron con otra jornada del Memorial Magdalena provincial de bolos. En Cimavilla, varios vecinos se unieron a la protesta convocada por la comisión de festejos y colgaron telas negras de sus ventanas con motivo de las 'No fiestas' del barrio por falta de ayudas municipales.

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