La cara oculta sobre la procedencia de los teléfonos móviles

Eva García y Pilar Cartón, ambas a la derecha, con alumnas de la EPI, en el reparto de pulseras de Amnistía Internacional. /  PALOMA UCHA
Eva García y Pilar Cartón, ambas a la derecha, con alumnas de la EPI, en el reparto de pulseras de Amnistía Internacional. / PALOMA UCHA

«40.000 niños trabajan más de doce horas diarias en las minas de cobalto del Congo», alerta Amnistía Internacional

CANDELA PICÓ GIJÓN.

¿Qué es un buen teléfono móvil? La mayoría de las respuestas que obtendríamos a esta pregunta girarían en torno a la calidad del pixel, la capacidad de almacenamiento o las novedades tecnológicas. Sin embargo, «existe una cara oculta sobre su procedencia y origen que las multinacionales intentan ocultar». Sobre ello hablaron ayer las representantes de Amnistía Internacional Eva García Vázquez y Pilar Cartón en la Escuela Politécnica de Ingeniería con la ponencia 'Por un selfie bueno'.

La mayor parte de la extracción del cobalto, material imprescindible en la producción de los teléfonos a nivel global, se produce en la República Democrática del Congo. Y allí, según los informes y estudios realizados por Amnistía, «40.000 niños y niñas trabajan durante más de doce horas diarias en las minas lavando las menas sin ningún tipo de protección y por apenas un dólar al día (algo menos de un euro)».

Explotación infantil

Este mineral tóxico, dice AI, se bioacumula en el organismo produciendo graves problemas de salud a largo plazo, como son las enfermedades pulmonares y deformaciones de fetos en las mujeres embarazadas que trabajan en los yacimientos. En 2015, anota, murieron 82 personas en las minas del Congo. Amnistía trabaja para que las compañías de móviles exijan a sus productores «condiciones dignas y saludables para los trabajadores» y, sobre todo, abolir el empleo infantil como objetivo prioritario, «una línea roja que jamás se debió sobrepasar», subrayó Eva García.

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