Una casualidad de la historia

La edil Montserrat López, el presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual, y el historiador Héctor Blanco. / C. SANTOS
La edil Montserrat López, el presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual, y el historiador Héctor Blanco. / C. SANTOS

El Ateneo Obrero retorna a la calle donde fue clausurado en 1937

ÁNGELA RODIL GIJÓN. EL

Ateneo Obrero tiene su sede social desde ayer en la antigua Escuela de Comercio. «Es un éxito para todos y una casualidad de la historia», recalcó su presidente, Luis Pascual, que hacía así referencia a cuando en 1937 las tropas franquistas tomaron Gijón y, posteriormente, el Ateneo fue clausurado.

El acto inaugural contó con los discursos de la concejala de Cultura, Montserrat López; el presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual; y el historiador Héctor Blanco, que ofreció una charla sobre Manuel Busto, uno de los más importantes arquitectos de Asturias de la primera mitad del siglo XX.

«Desde el Ayuntamiento, damos prioridad a la conservación del patrimonio gijonés, por ello dimos preferencia a este proyecto», destacó la edil. No solo consideró necesario conservar la arquitectura del espacio sino proyectar nuevas propuestas y que sea elogiado, además de por su conservación, por sus funciones.

Actualmente, la vida social de los más de trescientos abonados se articula en secciones como edición literaria, ajedrez, temas educativos y medios audiovisuales. Además, organiza diversos actos con otras entidades locales, con el objetivo de ser fieles a su lema: 'Respeto y cultura para todos'.

Para finalizar la apertura, Héctor Blanco hizo un recorrido por la vida del arquitecto Manuel Busto, encargado de la construcción de la escuela donde hoy reside la sede de la entidad entre otros espacios multiculturales. Made in Earth, por último, puso el broche a la inauguración a ritmo de jazz.

 

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