El centro comercial de El Coto renovará su imagen y accesos

Estado actual de la fachada, en la esquina entre Calderón de la Barca y General Suárez Valdés. /  P. UCHA
Estado actual de la fachada, en la esquina entre Calderón de la Barca y General Suárez Valdés. / P. UCHA

Instalará un ascensor desde la plaza de la República, que será la nueva entrada principal y revestirá con chapa toda su fachada

I. VILLARGIJÓN.

Coincidiendo con la llegada de la cadena de gimnasios Dreamfit, que con un local de más de 3.500 metros cuadrados se convertirá en su principal inquilino, el Centro Comercial Opción, en El Coto, prepara un profundo lavado de cara que se notará tanto en el exterior como en el interior y que incluirá una mejora de la accesibilidad gracias a la instalación de un ascensor en el acceso ya existente desde la plaza de la República, que pretende convertir en su entrada principal. La empresa pública estatal Mercados Centrales de Abastecimiento SA (Mercasa), propietaria de un complejo comercial que con el paso de los años ha ido a menos y que ahora únicamente aloja una cafetería, un supermercado Alimerka y el mencionado gimnasio aún en obras -la cadena anuncia su apertura para el primer trimestre de 2020-, ha sacado a concurso los trabajos por un presupuesto máximo de 554.329 euros y con un plazo de ejecución de cinco meses. Las constructoras interesadas en el contrato podrán presentar ofertas hasta el 10 de septiembre.

El cambio que tendrá más efectos prácticos para los usuarios será la instalación del mencionado ascensor que permitirá acceder desde la plaza de la República a los tres locales en funcionamiento. Su caja se ubicará junto a la escalera ya existente en este espacio peatonal, que hace las veces de cubierta del complejo. Según recoge la memoria del proyecto, actualmente ninguna de las entradas al centro comercial «cumple con la normativa vigente en cuestiones de accesibilidad», problema que se pretende solventar con este nuevo elemento. Pero este acceso, que se convertirá en la entrada principal del centro comercial en detrimento del ubicado en la esquina entre Calderón de la Barca y General Suárez Valdés, no solo ganará en prestaciones y amplitud, sino que también actualizará su imagen. Así, el lucernario abovedado de policarbonato que cubre la escalera será sustituido por uno a dos aguas -«en concordancia con el resto de los que hay en la plaza»- y los bloques de hormigón visto sobre los que se asienta, cierre que será ampliado para dar cabida a la caja del ascensor, se ocultarán bajo un revestimiento con chapa de aluminio.

Mejora de la seguridad

El gris de la chapa será igualmente el color predominante en la fachada exterior del centro, pues un revestimiento similar al que se plantea para ese acceso cubrirá las paredes tanto a lo largo de Calderón de la Barca como de General Suárez Valdés, con el objetivo de «unificar las fachadas del edificio para crear una imagen más homogénea del centro comercial». Sobre él se repondrán los carteles anunciadores de los negocios de su interior, que durante la obra se retirarán «sin causar daño alguno en ellos para su posterior reutilización».

También se renovará la imagen del acceso desde el aparcamiento «para cumplir con los requisitos de evacuación». El espacio que ocupa la puerta automática existente se dividirá en dos huecos, uno para otra puerta similar y otro para de tipo «antipánico». La marquesina curva de policarbonato que cubre todo el ancho del acceso se cambiará además por otra plana de vidrio, con armazón de aluminio, «que proporcionará mayor protección y durabilidad».

En el interior se modificará la sectorización del centro comercial y se renovarán tanto el pavimento de las zonas comunes como los acabados interiores -con un revestimiento vinílico para las paredes- y los falsos techos.