Los centros de salud estallan contra «la grave amenaza» de la falta de personal en Gijón

Sala de espera de urgencias en el centro de salud Puerta de la Villa. / PALOMA UCHA
Sala de espera de urgencias en el centro de salud Puerta de la Villa. / PALOMA UCHA

Catorce coordinadores de Primaria denuncian al nuevo consejero de Salud los excesos de jornada, desánimo y retrasos en la atención sanitaria

M. NIETO / R. MUÑIZGIJÓN.

La falta de personal enerva a los profesionales de los centros de salud porque llevan años reclamando medidas contra ella, ven insuficientes las que se han adoptado, y temen que la cosa vaya a peor. Es lo que han transmitido en una carta al nuevo consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, los coordinadores de los catorce centros de Atención Primaria de Gijón, Carreño y Villaviciosa.

En la misiva apuntan que la falta de personal «está provocando ya el deterioro de la calidad de nuestro sistema». Desde hace «unos meses no hay médicos disponibles para cubrir los permisos, vacaciones, bajas laborales u otras ausencias de médicos de familia». En este contexto, los profesionales reconocen no satisfacer «la demanda asistencial, ni en horario ordinario ni en la Atención Continuada».

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La escasez repercute en la población «por la aparición o aumento de listas de espera en Primaria, retrasos en la atención, cansancio entre los profesionales, riesgo para la calidad de la atención y el sobresfuerzo». Hay momentos en los que los centros quedan vacíos de personal cuando el único facultativo de guardia asignado sale a cubrir una urgencia, detallan.

Ayer, por ejemplo, el centro de El Coto «se quedó sin médico. El viernes y el domingo fue La Calzada porque si alguien se pone de baja no hay forma de suplirle», concretó Alfonso García Viejo, facultativo de este segundo centro y representante del Sindicato Médico (Simpa).

«Para los profesionales la situación se acerca a ser insostenible», especifica la carta. «Lo es ya para los médicos eventuales, que no pueden seguir haciendo jornadas interminables superando las 200 horas», apuntan. «Empieza a serlo para el personal propietario e interino, algunos de los cuales han decidido acogerse a medidas de jubilación anticipada, ante el esfuerzo diario que supone atender cupos reales de más de 2.200 pacientes», abundan.

«Hace cuatro años se veía venir y se dieron pasos muy tímidos», entre los que recuerdan la ampliación de contratos eventuales y concentrar en algunos puntos la atención por las tardes y fines de semana. Actualmente los trece centros de la ciudad abren hasta las ocho de la tarde, y el turno de noche se cubre desde El Llano, La Calzada, Puerta de la Villa y El Parque-Somió. El intento de centrar la atención vespertina en esos cuatro centros se planteó pero fue finalmente abortado ante la oposición de parte de las asociaciones de vecinos. La concentración de contingentes tiene la virtud de no dejar los dispositivos desguarnecidos si hay una baja o una salida para atender una urgencia. «Si uno tiene que ir de El Natahoyo a La Calzada no hay ni un kilómetro», avala el representantes del Simpa.

En todo caso, la carta va más allá de recuperar aquel esquema. «El problema no es de fácil ni única solución», conceden, al tiempo que reclaman políticas a corto, medio y largo plazo, de ámbito estatal, regional y de gerencia de área. Al Gobierno de la nación le solicitan «un cálculo adecuado de las necesidades de facultativos dada la jubilación de un alto porcentaje en próximos años, facilitar el acceso a la carrera universitaria y a las especialistas» además de incrementar las plazas de MIR.

Apuntando a las competencias del consejero los remitentes le instan a facilitar la contratación de los residentes, convocar de modo periódico las oposiciones, «facilitar la contratación de profesionales extracomunitarios» y redistribuir los cupos, reasignando a los profesionales de las zonas despobladas a las que más vecinos concentran.

A nivel de gerencia de Área se pide que, «igual que se reorganiza la actividad en los hospitales» durante el verano, se haga lo propio con los centros que dan atención continuada. También se sugiere pagar incentivos por cubrir guardias y evitar la fuga de facultativos a otras zonas.

«No estamos creando una alarma innecesaria», afirman los remitentes. «Estamos advirtiendo de una grave amenaza que ya se está produciendo, que de momento afecta poco a los usuarios por el esfuerzo de los profesionales, pero que a estos ya les está haciendo mella, unos por una sobrecarga difícil de llevar, otros por un exceso de horas de trabajo», previenen. Las jubilaciones que se producirán a corto plazo «irá deteriorando más la situación», recuerdan.