Circo del Sol | «Los aplausos son nuestra energía»

Roberto Quirós fue Premio Nacional de Circo en 2011. / Carolina Santos

Los hermanos Quirós y Miguel Berlanga, artistas españoles del Circo del Sol, nos muestran cómo es la vida durante la gira de 'Kooza'

GUILLERMO MAESE

Vienen de Valencia y en Gijón estarán más de un mes. Aún les queda Madrid, Málaga y Sevilla. Pocos días en casa durante el año, pero todos parecen estar cumpliendo un sueño. El Circo del Sol nos abrió ayer sus puertas para conocer las costumbres y rutina de algunos de sus trabajadores. A sus 120 fijos, la compañía añade a más de cien empleados locales para reforzar diferentes posiciones: producción, seguridad, conserjería, taquilla, cocina y servicios de barra. El pasado 15 de agosto 'Kooza' alcanzó las 4.000 funciones, y Gijón fue el escenario de las celebraciones por su aniversario. A la visita de ayer se sumó Ana González, la alcaldesa, a quien el espectáculo «le fascinó» por su directo, su música y su «vuelta al circo clásico».

«Si pudiera me jubilaba aquí, la compañía trata muy bien al artista», cuenta Miguel Berlanga, uno de los españoles que forma parte del equipo de 'Kooza'. No es malabarista, ni acróbata, ni bailarín, Berlanga es un actor de teatro que hace tres años consiguió el papel de payaso para el espectáculo que desde el 31 de julio ha atraído en Gijón a más de cincuenta y cinco mil espectadores. Las acrobacias más intrépidas se unen con el arte de los payasos que «para este show han ganado peso porque son los encargados de conducir el hilo argumental e introducir cada número» asegura el actor. La minuciosidad y perfección supone que tarden más de una hora en maquillarle para cada función. A punto de hacer la maleta para el desplazamiento a Málaga, Berlanga espera encontrarse en el sur la misma «hospitalidad» que en Gijón: «Me han dejado hacerme socio del Santa Olaya durante un mes para que pudiera seguir jugando al tenis, las instalaciones son de ensueño».

Los hay que se encontraron con la compañía circense en su camino y hay otros cuya vida ha girado siempre en torno al circo. Es el caso de los hermanos Quirós, Roberto y Vicente, madrileños cuyo padre fue trapecista y su madre cantante de flamenco, que son la sexta generación de artistas en su familia. Han recorrido el mundo entero, primero con su propia compañía y, posteriormente, con el Circo del Sol. Sus impresionantes números en el alambre alto -a más de diez metros de altura- les otorgaron numerosos reconocimientos, como el Premio Nacional de Circo. Muchos premios avalan su trayectoria pero el Payaso de Oro de Montecarlo, la máxima distinción para un artista circense, «es el centro de nuestra vitrina. En Montecarlo la compañía canadiense se enamoró de nosotros y comenzamos a trabajar con ellos en Kooza en 2007», recuerdan los funambulistas.

La sastrería y lavandería trabaja sin descanso para adecentar las más de 3.500 prendas que desde Montreal mandan a Gijón. Olaia Herrero y Erina Parks velan porque el vestuario de los artistas reluzca cada noche. Sin descanso también en el comedor donde se sirven más de 300 comidas diarias. Cada día, los cocineros regalan a los comensales la cocina típica de un país, «se come demasiado bien, menos mal que hacemos mucho ejercicio», comenta uno de los artistas mientras observa ensimismado las brochetas de pollo con langostinos y aguacate de ayer. La compra diaria se hace en mercados locales y a la semana se consumen 370 kilos de proteína, 100 litros de leche, 60 docenas de huevos, 10 kilos de café y 5 de galletas.

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