«Amó a esta ciudad y le entregó sus mejores años»

Soledad Saavedra agradece el cariño de los asistentes a la despedida en la Laboral. /  J. PETEIRO
Soledad Saavedra agradece el cariño de los asistentes a la despedida en la Laboral. / J. PETEIRO

Soledad Saavedra, su viuda, resalta que «Tini representaba como nadie el modo de ser y los valores que caracterizan a la gente de Gijón»

O. ESTEBAN

Toda Asturias le despidió. Muchos asturianos pasaron por la Junta General del Principado para darle su último adiós a quien había sido presidente de la comunidad. Pero, sin duda, si una ciudad lloró a Vicente Álvarez Areces fue Gijón. Había sido alcalde doce años. Pero no doce años cualquiera. Doce años que cambiaron la ciudad. Pocas veces hay un acuerdo tan unánime como a la hora de reconocer eso. Recordaba su familia en las largas horas de capilla ardiente cuántas veces en la capital del Principado le habían reprochado su natural querencia por su ciudad. Esa misma que su hijo Alberto descubrió, conoció y aprendió a querer de su mano.

Quien recibó de él el bastón de mando y, sobre todo, quien fue su amiga durante décadas, Paz Fernández Felgueroso, le otorgaba en la multitudinaria despedida en la Laboral el título honorífico de «alcalde perpetuo de Gijón».

Era, sin duda, la antesala de lo que todo el mundo pensaba que iba a llegar. Gijón le debía un reconocimiento, quizás un espacio público. De manera informal se escucharon muchas propuestas en los días posteriores a su fallecimiento. Pero la cercanía de la concesión de las medallas y distinciones de la ciudad ha brindado sin duda la mejor oportunidad. Y con total unanimidad de los grupos municipales. Vicente Álvarez Areces será Hijo Predilecto de Gijón.

«Es un reconocimiento a una persona que amó a esta ciudad, a la que le entregó los mejores años de su vida», decía ayer Marisol Saavedra, la viuda de Areces. Ella misma, tras aquel triste 17 de enero, admitía cómo cada gijonés que se acercó a ella a darle el pésame tenía una anécdota, una historia con Tini. Porque no eran pocos los que aún charlaban con él por la calle, los que giraban y decían «mira, el alcalde». «Tini exhibía con orgullo su condición de gijonés y representaba como nadie el modo de ser, el carácter y los valores que caracterizan a la gente de Gijón», .dice Saavedra Esa misma gente que le rindió homenaje y que ahora le inscribe para siempre en el libro de honores de de la ciudad, donde están los mejores que por aquí pasaron.