La ciudad ha perdido en los últimos veinte años más de la mitad de sus religiosos

La comunidad claretiana del colegio Corazón de María, al completo. / JOAQUÍN PAÑEDA
La comunidad claretiana del colegio Corazón de María, al completo. / JOAQUÍN PAÑEDA

Las comunidades ligadas a centros educativos son las que más sufren la falta de relevo generacional. La del colegio de la Inmaculada, jesuita, la última en cerrar

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

La crisis demográfica que atraviesa Asturias de punta a punta no ayuda. Tampoco lo hace la caída de las vocaciones religiosas. «Son épocas complicadas», reconocen en la Iglesia. Los números confirman el síntoma y lo tornan en una realidad preocupante. Gijón perdió en apenas veinte años más de la mitad de los religiosos que había en la ciudad a principio de siglo. En cifras: 167 religiosos menos. Es el resultado del cierre de hasta quince comunidades, la última la de los jesuitas en el colegio de la Inmaculada, consecuencia de una falta de relevo generacional que atenaza a las congregaciones que todavía continúan trabajando para asegurar la perdurabilidad de sus obras, muchas de las cuales son parte del latir diario de la ciudad. La mayoría de las comunidades en activo están directamente ligadas a centros educativos, con religiosos enfocados a la enseñanza, a la formación del profesorado en el carisma de la congregación o con una labor testimonial, epílogo de la relevancia de antaño.

Según datos de la Confederación de Religiosos de Asturias (Confer), quedan en Gijón 22 comunidades religiosas. De ellas, 16 son femeninas y están conformadas por 116 religiosas. Las seis restantes, masculinas, aglutinan a un total de 41 religiosos. A esa cifra, en constante disminución durante los últimos años, habría que sumar las dos comunidades femeninas dedicadas a la vida contemplativa, las cuales componen 11 religiosas. Estas últimas son las únicas que no han sufrido variación alguna desde el año 2000.

La caída es inversamente proporcional a la media de edad. «Son números bajos y es evidente que falta relevo. La media de edad es cada vez mayor. A ello se suma que algunas órdenes están llevando a cabo lo que se conoce como una revisión de posiciones, lo cual implica el cierre de algunas comunidades», explica Simón Cortina, padre claretiano, director del Colegio Corazón de María y presidente de Confer en Asturias desde el año 2014. Cortina está al frente de una de las comunidades religiosas que mejor aguantan la falta de relevo generalizada, con hasta nueve religiosos implicados en el día a día del centro.

En el Arzobispado, donde reconocen el problema que supone la falta de relevo generacional a la hora de que las comunidades continúen con su «gran labor» asistencial, educativa y social, destacan las «nuevas formas de vida consagrada», con vocaciones jóvenes que, afirman, también responden a la inquietudes y necesidades de los jóvenes y mayores.

«Ahora, los laicos se van responsabilizando de las tareas que anteriormente realizaban estos religiosos. Siempre siendo fieles al carisma de cada congregación, asumiéndolo como propio», añaden al tiempo que consideran que este trabajo conjunto «puede ser también una responsabilidad».

Pese a la situación que atraviesan, ninguna de las comunidades ve peligrar la continuidad de los valores que difunde su obra. En el caso de las asociadas a centros educativos, muchas de ellas mantienen una presencia parcial que permite al profesorado adquirir el rodaje necesario para difundir el carisma de la congregación. La realidad es complicada, pero el mensaje transmite una positividad que invita al optimismo. «Hay vida, ganas e ilusión», aseguran los religiosos.

Corazón de María

Nueve religiosos en el colegio y la parroquia

La del colegio Corazón de María es una de las comunidades religiosas más emblemáticas de Gijón, tanto por su obra docente como por su implicación en el día a día de la ciudad a través de actividades con el alumnado. Actualmente la comunidad está compuesta por nueve religiosos, los cuales se dividen entre el colegio y la parroquia. La falta de relevo generacional es, como en el resto de casos, más que palpable. La media de edad ronda los 70 años, y su pico lo dibuja el padre Luis Villanueva, toda una institución en la comunidad y actual capellán del centro Isabel Larrañaga. Pese a la alta edad de sus componentes, entre los cuales existe una excepción de 46 años, el más joven, la obra claretiana en el centro gijonés no peligra. «La presencia claretiana es algo que hoy en día no se cuestiona en Gijón», afirma el director del Codema, Simón Cortina.

Las dominicas

Dos personas involucradas en la actividad escolar

Pese a que la comunidad la componen catorce religiosas, tan solo dos de ellas continúan involucradas en la actividad escolar. El colegio cumple este año medio siglo de vida y la edad media de las religiosas que en un primer momento pusieron las bases del centro supera ya los 70 años. Adelantándose a esta pérdida de presencia escolar religiosa, el colegio entró recientemente en la Fundación Dominicas, la cual vela por la perdurabilidad de la filosofía de la congregación tanto en lo que se refiere a profesores como al resto de trabajadores del centro (administración, limpieza...). La priora de la comunidad es sor Consuelo, exdirectora del colegio y una de las religiosas que todavía siguen implicadas en su día a día.

La Asunción

Las monjas dejaron de dar clase en el centro en 2012

La comunidad religiosa de la Asunción la forman nueve hermanas, seis de las cuales están en el colegio. Después de que en 2012 las religiosas cesaran en su actividad docente, las labores que realizan pasaron a ser puramente presenciales. Al igual que en el resto de centros, el carisma y la seña de la congregación continúa presente entre los profesores, los cuales acuden periódicamente a cursos en Madrid, donde comparten experiencias con el resto de docentes de otros centros españoles.

San Vicente de Paúl

Cinco religiosas de entre 75 y 80 años

Hace aproximadamente diez años que las cinco religiosas que integran la comunidad del San Vicente de Paúl dejaron de dar clase. Ahora, con una media de edad que oscila entre los 75 y 80 años, ayudan en labores de portería. En su momento, el centro se desvinculó de las Hermanas de la Caridad para incluirse en la fundación de escuelas católicas Educere.

Patronato San José

Tres hermanas en el día a día del centro

La comunidad de las Hijas de la Caridad en el Patronato San José cuenta con catorce religiosas. De ellas, tan solo tres continúan ligadas a la actividad docente, entre ellas sor Francelina, directora del centro. Pese a que reconocen que existe un problema de relevo generacional, piensan continuar en el centro y guardan ciertas perspectivas optimistas en cuanto al futuro.

Santo Ángel

Cinco hermanas mantienen la comunidad activa

En el Santo Ángel, cinco hermanas del Ángel de la Guarda mantienen la comunidad activa. Pese a que solo una continúa con la actividad docente, la congregación continúa manteniendo muy presente el carisma. «Doy clase de Religión en Primaria y Secundaria y formo parte de la dirección del centro», explica la hermana Sara, quien reconoce que la falta de relevo es patente. «Es algo normal que también se está viendo en otros colectivos. Eso ya es de por sí bastante sintomático de cuál es la situación. Sin embargo, nosotros mantenemos el carisma original, que lleva asentada en el colegio durante muchos años», afirma. En su comunidad, la media de edad roza los 70 años. Pese a que no forma parte de la misma, la directora del colegio es una hermana del Ángel de la Guarda y acude cada día al centro.

Virgen Reina

Dirigido por una religiosa, cuenta con cuatro monjas

El colegio Virgen Reina es quizás, junto al Corazón de María, una de las excepciones en la ciudad. Cuatro religiosas de la congregación de las Madres de los Desamparados continúan actualmente impartiendo clase en el colegio. Una de ellas es precisamente la directora, quien pese a que reconoce que la falta de relevo generacional es evidente, se muestra optimista en cuanto a la situación actual que atraviesa el centro.

La Milagrosa

En 2015 las monjas fueron destinadas a otras obras

Las diez religiosas que formaban la comunidad del centro educativo de La Milagrosa, Hermanas de la Caridad, dejaron de dar clase en 2005. Luego, en 2015 fueron desplegadas hacia otras obras de la congregación (parroquia de La Milagrosa, casa central en León o colegio San Vicente de Paúl). Desde ese año, el colegio entró a formar parte de la fundación de escuelas católicas Educere. Actualmente, tan solo una religiosa tiene presencia activa en el centro, atendiendo de forma voluntaria las funciones de portería. Pese a ello, la directora del colegio, Mayte Fernández, asegura que el centro mantiene y se refuerza en el carisma de la congregación. «No tenemos la sensación de que esté yendo a menos», asegura.