Clientes de un club de alterne alertan de que les «adormecieron» para robarles

La Policía recopila la información aportada por los pocos afectados que se atreven a reconocer los hechos. «La mayoría no denuncia por vergüenza»

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«La mayoría de afectados no denuncia porque les da vergüenza decir que te drogaron en un puticlub para pasarte cargos con la tarjeta, pero hay muchos afectados desde hace tiempo». La Policía Nacional investiga las presuntas irregularidades cometidas por personal de un club de alterne ubicado en la calle Marqués de Casa Valdés después de que varios clientes alertasen del uso de sus tarjetas bancarias aprovechando «el estado de aturdimiento» en el que supuestamente les dejaron tras introducir sustancias aún no identificadas en las consumiciones.

Los episodios llegan a las fuerzas de seguridad con cuentagotas y muy sesgadas. Estiman que únicamente conocen un cifra «insignificante» del posible alcance de la situación, que se prolongaría en el tiempo.

«En el local, además de que se ejerce la prostitución, lo cual ya es sabido, se droga a los clientes para robarles el dinero en efectivo y de sus tarjetas de crédito», asegura uno de los afectados, que prefiere guardar el anonimato. Según su versión, acudió hace dos meses al establecimiento, que ya había visitado «en alguna otra ocasión». Pero esa vez fue distinto. «Me fui con una de las chicas y había bebido solo un 'cubalibre'. Me desperté una hora después que no sabía ni dónde estaba pero creí que me había dormido». A los pocos días, «cuando me puse a mirar la cuenta vi que me habían hecho dos cargos en la tarjeta. De cien euros uno y de 150 euros otro», relata el hombre. Llamó por teléfono al local para pedir explicaciones, pero, cuenta, «me dieron largas y no quisieron saber nada».

Por llamativo que parezca, lo que expone no es infrecuente. Un cliente del club Model's llevó a juicio el pasado mes de octubre a una de las chicas del club que presuntamente le sustrajo la tarjeta de crédito aprovechando que dormía en una de las habitaciones del local. Previamente se había fijado en la contraseña que él marcaba cuando le pagó los servicios. La mujer le facilitó la tarjeta a una segunda persona que procedió a sacar de varios cajeros automáticos diversas cantidades hasta un montante total de casi 2.000 euros. El fiscal le solicitaba dos años y tres meses de cárcel por un delito continuado de estafa.

Pero si duda los episodios de narcotización más relevantes en la crónica negra de Gijón los protagonizó una mujer que en la actualidad tiene 57 años y acumula una veintena de damnificados por sus prácticas, que se convirtieron en habituales. Frecuentaba locales de ocio y entablaba conversación con hombres solos. En un momento dado, aprovechaba un descuido para introducirles benzodiacepinas en la consumición. Los dejaba aturdidos y utilizaba sus tarjetas bancarias en cajeros. Uno de los perjudicados sufrió un severo traumatismo craneoencefálico al desplomarse por efectos de los barbitúricos que le había suministrado.

Ni siquiera los años que le cayeron de condena le sirvieron para dejar de delinquir. En 2014, aprovechaba los permisos de fin de semana de la cárcel de Asturias para retomar a su modus operandi. Actuó en al menos otras ocho ocasiones.

La Policía investiga ahora si en el club de alterne de la calle de Marqués de Casa Valdés se están produciendo los conocidos como 'besos del sueño'. Por el momento, se recopilan las informaciones de los pocos clientes que deciden darlo a conocer.