El Codema baila por un cole nuevo en Kinsasa

Una de las profesoras de música guiaba a los niños. / AURELIO FLÓREZ
Una de las profesoras de música guiaba a los niños. / AURELIO FLÓREZ

Los 1.600 alumnos celebran en la plaza de toros su tradicional jornada solidaria, este año centrada en la República del Congo

MARLA NIETO GIJÓN.

La plaza de toros vivió ayer un particular lleno hasta la bandera. 1.600 alumnos del Corazón de María (Codema), desde Infantil hasta Bachillerato, tomaron El Bibio para dar rienda suelta a la solidaridad. «Yo tengo mi garganta, tengo mis manos, tengo la luz por si no me ves». Así cantaban los estudiantes del Codema durante las jornadas solidarias que ya se han convertido ya en una tradición tras cumplir un cuarto de siglo. Cada año, el colegio se centra en alguno de los diecisiete puntos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

En esta ocasión, junto a la Fundación Proclade, ONG promovida por los misioneros claretianos, el objetivo es «construir una escuela de infantil y primaria en un barrio periférico de Kinsasa, en El Congo», explicaba el director del Codema, Simón Cortina. El reto que se han planteado es escenificar una serie de bailes africanos en pleno coso para después dar lectura al manifiesto.

Según Cortina, «el año pasado corrimos durante diez horas por el muro y el anterior nadamos ocho horas seguidas, turnándonos, este año tocó bailar». Dos profesoras de música fueron las encargadas de subirse al pequeño escenario colocado en el centro del recinto y comenzar a corear una de las canciones del repertorio. «Llevan dos semanas practicando las melodías y las coreografías», aseguró la profesora de Inglés y tutora, Kathryn Lewis.

«Queremos que todo el mundo tenga su sitio en el aula, niños y niñas, todos»«El año pasado corrimos diez horas en el Muro, el anterior, nadamos ocho horas; hoy toca bailar»

Qué hacer en casa

Dentro de las tareas que llevaron a cabo el jueves y ayer, algunas de ellas fueron los denominados 'Retos desde casa', comentó el coordinador pastoral Aitor Castaño, «donde los niños aprendieron qué pueden hacer en casa, en la comunidad o en el colegio para mejorar los objetivos de desarrollo sostenible. Además se les pidió que ellos mismos valorasen lo que hicieron en el colegio y propusieran una actividad para cada objetivo». También celebraron la 'Operación bocata', una merienda con la que recaudaron fondos para el proyecto de la escuela.

«Es importante que sepan que no hay que esperar a ser mayores. Si uno cambia y es más solidario desde la base se puede mejorar el mundo», señaló el director. Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer quisieron lanzar un mensaje durante el manifiesto: «basta ya de que las chicas se vean discriminadas».

Su propósito para el colegio que quieren construir en Kinsasa es «que tenga una clase con personas, niños y niñas, que nadie quede fuera. Queremos que todo el mundo tenga su sitio en un aula, que no se diferencia a nadie por ningún motivo».

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