Colas de hasta doce horas para conseguir libros de texto gratis en Gijón

Responsables de la iniciativa reparten los turnos. / CAROLINA SANTOS

El programa de intercambio atendió ayer a 200 personas en una iniciativa que busca además dar una segunda vida al material escolar Una decena de personas hizo noche a las puertas del Conseyu de la Mocedá para intentar rebajar la factura del inicio de curso

MARLA NIETOGIJÓN.

Los libros de texto acaparan la mayoría de los gastos que genera el curso escolar para las familias. De media, el conjunto de ejemplares necesarios para afrontar un curso académico se sitúa alrededor de los 300 euros por alumno, una cantidad difícil de asumir para muchos, más aún si dentro de una misma familia hay varios niños y jóvenes en edad de estudiar.

Por eso, para echarles una mano y que no vean tan castigada su economía en el mes de inicio del curso, se ha creado el Programa de Intercambio de Libros de Texto, que cumple este año su vigesimoprimera edición. Se trata de una iniciativa desarrollada por la Confederación Asturiana de Asociación de Madres y Padres de Alumnos de Centros Públicos (Coapa) y la Asociación Juvenil de Estudiantes Progresistas, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento y del Conseyu de Mocedá de Gijón y del Principado.

Más de diez personas esperaron a las puertas del Conseyu desde la tarde del domingo. Hicieron noche allí para asegurarse ser los primeros en recibir el número y acceder, cuanto antes, al mayor número de libros de texto posible. La primera en llegar fue la madre del adolescente Daniel Nikolai Lizunov, Olga Elena Lizunova, que estuvo allí a las 20 horas. Se fueron sumando más padres y familiares de alumnos, sobre todo de Primaria y Bachillerato. Otros, a primera hora de la mañana, antes de la apertura de puertas, que se produjo a las ocho de la mañana, se pusieron a la cola. Ayer se repartieron 200 números para poder conseguir los libros en el mismo día. Hoy y mañana se entregarán otros 100 tiques y, a partir de entonces, se hará por orden de llegada al Conseyu.

«Evidentemente, cuanto antes vengas, más libros tienes disponibles. Si tardas varios días en venir, probablemente muchos ya los hayan cogido», explicaba Eduardo Garrido, el padre de Borja, un joven que cursará este año el Bachillerato de Ciencias Sociales. Recién llegado de trabajar, fue uno de los primeros en contar con un tique que le abría el camino a los libros gratuitos. «Llevo ya varios años viniendo y siempre he tenido bastante suerte, he encontrado los libros que necesitaba», aseguró.

Según contó el gijonés José García, padre de Hugo, «el año pasado también vinimos, pero no logramos conseguir el libro de inglés que necesitaba. Pagamos por ese libro 80 euros, es una barbaridad». Por ello, este año decidieron mantenerse a la espera de la apertura de puertas del Conseyu desde las 22.30 horas del domingo, para intentar que no vuelva a suceder lo mismo.

Media hora antes de que saliesen los responsables de esta iniciativa a repartir los turnos y agilizar el proceso, la cola ya era de unos doscientos metros. Algunas personas se estrenaban en la experiencia, otras ya eran veteranas, pero todas ellas ven este programa como «un alivio económico» y «algo muy positivo que funciona correctamente y que contribuye al bienestar social». Todos los que deseen participar en esta segunda fase del programa podrán hacerlo hasta el 30 de septiembre.

Además del objetivo de ahorro económico, este programa persigue otros como el de contribuir al desarrollo sostenible. Al darle más de un uso a los libros de texto y no tirarlos, se consigue, desde una perspectiva ecológica, la reutilización y reducción de residuos frente al modelo de 'un solo uso' que ha imperado en la sociedad de consumo desde siempre.