El colector industrial costará 24,7 millones y funcionará a partir de abril

El colector industrial costará 24,7 millones y funcionará a partir de abril
Un momento de la reunión mantenida entre el viceconsejero de Medio Ambiente, Benigno Fernández Fano, y la presidenta de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), Ana Braña, en la sede de El Arbeyal. / AURELIO FLÓREZ

El Ayuntamiento realizará un control «exhaustivo» de la infraestructura, llamada a terminar con los problemas de vertidos de la fábrica de Arcelor Mittal

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Cuenta atrás para la puesta en marcha del colector industrial de Gijón. La infraestructura de saneamiento, que se prevé ponga fin a los problemas relacionados con los vertidos de las industrias ubicadas en la zona oeste de la ciudad, con la fábrica de Arcelor Mittal a la cabeza, entrará en funcionamiento de forma definitiva a partir del segundo semestre del año, tras varios meses de pruebas y puesta a punto.

Con un coste total de 24,7 millones de euros, el sistema finalizará en el mes de febrero un pequeño proceso de reparación tras el que quedará definitivamente terminado. A partir de ahí y dada la complejidad de su funcionamiento, se precisarán de unos meses para garantizar su correcta operatividad. «Es un sistema muy potente que debe dar servicio a una empresa clave para la economía asturiana, y estoy seguro de que así será», afirmó el viceconsejero de Medio Ambiente, Benigno Fernández Fano, quien ayer mantuvo una reunión con la concejala de Hacienda, Organización y Empleo, Ana Braña, quien también ejerce como presidenta de la Empresa Municipal de Aguas (EMA). «El motivo de esta reunión es determinar junto con el Principado quién va a gestionar el nuevo colector y en qué términos», adelantó la edil, que también garantizó que el Ayuntamiento realizará «un control exhaustivo» de cara a garantizar que el impacto medioambiental de la nueva infraestructura sea el deseado.

Para ello, el Principado se comprometió ayer a hacer llegar a la EMA el borrador de la Autorización Ambiental Integrada, documento en el que se detallan las condiciones de vertido al colector y los mecanismos de control previstos para asegurar la adecuada calidad de las aguas antes de su expulsión al medio marino. «La colaboración con el Ayuntamiento de Gijón siempre ha sido excelente, y no nos cabe duda de que así seguirá siendo», subrayó el viceconsejero.

Con este colector gijonés, el Principado da por cerrada una red que se antoja indispensable para el tratamiento de aguas industriales, especialmente tras las nuevas obligaciones establecidas desde la Unión Europea. La nueva infraestructura estará a su vez conectada a la estación depuradora de La Reguerona, la cual vierte sus aguas al mar a través del emisario submarino de Aboño.

No pasarán por La Reguerona

El sistema de saneamiento incorporado a los ríos Aboño y Pinzales, donde se integra el nuevo colector, gestiona de forma independiente tanto las aguas residuales urbanas como las industriales. Estas últimas son impulsadas desde la estación de bombeo Aboño-Zalia a la salida de La Reguerona, concretamente a la mencionada cámara de carga del emisario. Sin embargo, los vertidos procedentes de Arcelor ni siquiera tendrán que pasar por esta estación. «No está previsto que el funcionamiento se desarrolle en esos términos. Las aguas llegarán al emisario de Aboño una vez depuradas, pero no pasarán previamente por La Reguerona como tal», garantizó el gerente de la EMA, Vidal Gago, sobre una instalación que está pendiente de una licitación que modificará los parámetros de depuración actualmente existentes.

Este nuevo sistema de aguas residuales industriales ubicado en la zona oeste de la ciudad nacerá con el claro objetivo de evitar situaciones que pongan en peligro el medioambiente, caso de los vertidos contaminantes que supusieron a Arcelor una multa de 1,28 millones de euros hace ya cuatro años. Es precisamente por este tipo de antecedentes por lo que el Ayuntamiento asegura que no escatimará a la hora de controlar el funcionamiento del nuevo colector, asegurándose, en términos medioambientales, la posibilidad de realizar continuos controles mediante las arquetas establecidas para ello.