El Colegio Inmaculada de Gijón apartó a otro cura en 2001 tras las denuncias por abusos de varias alumnas

Colegio Inmaculada de Gijón. /E. C.
Colegio Inmaculada de Gijón. / E. C.

Las víctimas denunciaron que Cándido Alonso, ya fallecido, las fotografiaba de forma habitual e incluso llegó a practicar tocamientos. La Compañía no inició ningún proceso canónico porque, aseguran, «no había constancia de hechos graves o delictivos»

PABLO SUÁREZ

Cándido Alonso, sacerdote que ejerció la docencia en el Colegio de la Inmaculada durante más de veinte años, fue apartado en el 2001 después de que el centro registrase diversas denuncias por parte de familiares de alumnas en las que se acusaba al cura de comportamientos extraños con los menores y presuntos abusos sexuales.

Desde el centro, que confirma y lamenta lo ocurrido, aseguran que lo único que se pudo probar en aquel momento contra Alonso, fallecido en 2013, fue su tendencia a fotografiar a alumnas. «En aquel momento no existían las leyes que hay hoy en día en cuanto a protección de imagen o menores», explican desde la Compañía de Jesús, que no llegó a iniciar ningún proceso canónico contra el sacerdote al considerar que, pese a ser conductas «no apropiadas», estas no constituían «hechos graves o delictivos».

Cándido Alonso tenía una larga trayectoria en la docencia. Tras comenzar a dar clases en Gijón, en 1968 fue trasladado a un colegio de la Compañía en Vigo. Posteriormente, en 1973, continuó con su actividad en Oviedo, como subdirector de EGB y profesor en un centro de la capital asturiana. Finalmente, en 1979 regresó a Gijón, donde permaneció hasta ser apartado en 2001.

Actualmente, el juzgado de instrucción número 2 de Gijón tiene en marcha una investigación por otros hechos similares ocurridos en el mismo colegio gijonés. En este caso, una joven denunció recientemente haber sufrido abusos por parte de Jorge Enríquez Muñoz, quien fuera profesor de filosofía y religión entre 2005 y 2008. En el momento de la denuncia, Enríquez se encontraba en el colegio Sagrado Corazón de Logroño, donde le fueron impuestas medidas cautelares hasta que se resuelva el caso.

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Desde el centro, que confirma y lamenta lo ocurrido, aseguran que lo único que se pudo probar en aquel momento contra Alonso, fallecido en 2013, fue su tendencia a fotografiar a alumnas. «En aquel momento no existían las leyes que hay hoy en día en cuanto a protección de imagen o menores», explican desde la Compañía de Jesús, que no llegó a iniciar ningún proceso canónico contra el sacerdote al considerar que, pese a ser conductas «no apropiadas», estas no constituían «hechos graves o delictivos». 

Cándido Alonso tenía una larga trayectoria en la docencia. Tras comenzar a dar clases en Gijón, en 1968 fue trasladado a un colegio de la Compañía en Vigo. Posteriormente, en 1973, continuó con su actividad en Oviedo, como subdirector de EGB y profesor en un centro de la capital asturiana. Finalmente, en 1979 regresó a Gijón, donde permaneció hasta ser apartado en 2001. 

Actualmente, el juzgado de instrucción número 2 de Gijón tiene en marcha una investigación por otros hechos similares ocurridos en el mismo colegio gijonés. En este caso, una joven denunció recientemente haber sufrido abusos por parte de Jorge Enríquez Muñoz, quien fuera profesor de filosofía y religión entre 2005 y 2008. En el momento de la denuncia, Enríquez se encontraba en el colegio Sagrado Corazón de Logroño, donde le fueron impuestas medidas cautelares hasta que se resuelva el caso.

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