El colegio San Miguel estudia el cese definitivo de la docente investigada

El colegio San Miguel estudia el cese definitivo de la docente investigada

Tras la declaración del menor, ayer fue el turno de la profesora, quien se reafirmó en su primer testimonio y descartó cualquier tipo de relación

P. SUÁREZ GIJÓN.

La investigación por el caso de la profesora del colegio San Miguel que, presuntamente, mantuvo una relación sentimental con un menor del centro, empieza ya a coger forma. Después de que el pasado miércoles el alumno prestase declaración en el Juzgado de Instrucción número 2 de Gijón, ayer le llegó el turno a la docente, quien volvió a defender la inexistencia de tal relación, como ya hiciera en una entrevista concedida a EL COMERCIO.

Sin embargo, la novedad llegaba ayer por otro frente, el que la propia docente tiene abierto con respecto al colegio San Miguel, de Pumarín, donde, presuntamente, se habrían producido los hechos. Nada más se supo la noticia, el centro optó por apartar a la profesora de su plaza hasta que el caso quedase totalmente clarificado. Una medida con la que la maestra no se mostró nada conforme pero que decidió respetar con vistas a centrarse en defender su inocencia. Aparcaban entonces ambas partes la decisión definitiva sobre el futuro de la profesora, a la espera de una sentencia firme que ayudase a la dirección a tomar la decisión correcta y en consecuencia a saber lo verdaderamente sucedido.

No obstante, fuentes del entorno educativo afirman ahora que el centro ya habría tomado una decisión respecto al futuro de la docente, y que pasaría por el cese inmediato y el pago de una compensación tal y como establece la ley (en torno a 25.000 euros). Una noticia totalmente inesperada y que llega cuando la investigación iniciada por el juzgado todavía se encuentra en su fase inicial, con la posibilidad de que la jueza decida archivar la denuncia presentada por los padres del alumno contra la docente, y dar así por probada la inocencia de la profesora.

Las mismas fuentes que confirman esta decisión, la valoran como «precipitada y arriesgada», puesto que de hacerla definitiva, el centro se expone a que, en el hipotético caso de que la profesora pueda demostrar su inocencia, su imagen quede gravemente perjudicada al no haber respetado la presunción de inocencia de su empleada.

El propio colegio, que depende directamente del Arzobispado, había comenzado una investigación interna que, a todas luces, parece haber arrojado conclusiones.

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