La FSA compromete más recursos contra el maltrato frente a «quienes lo niegan»

Adrián Barbón, durante la reunión celebrada con algunas de las representantes de los centros asesores de la mujer en Asturias. /  PABLO LORENZANA
Adrián Barbón, durante la reunión celebrada con algunas de las representantes de los centros asesores de la mujer en Asturias. / PABLO LORENZANA

«Parece que todos aceptan que la violencia machista debe ser objeto de lucha y no es así», dice Barbón en la reunión con los centros asesores de la mujer

AIDA COLLADO GIJÓN.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Sin referirse directamente a Vox o a quienes se han acercado a su discurso, el secretario general de la FSA quiso incidir ayer en que «uno de los ejes fundamentales que tienen que tener los gobiernos y más el Gobierno de Asturias que yo presida será la igualdad y, dentro de esta, la lucha contra la violencia machista». Unas declaraciones que hace algún tiempo podrían carecer de sentido por evidentes, pero que hoy, tras la emergencia del partido «de extrema derecha» en Andalucía, quiso destacar. «Parece que toda la sociedad ya acepta que la violencia machista debe ser objeto de lucha y combate y no es así porque hay gente que lo niega», lamentó.

Barbón se manifestó así de rotundo tras reunirse con las responsables de muchos de los centros asesores de la mujer en Asturias, «uno de los recursos fundamentales que tenemos en la lucha contra la violencia machista», a quienes escuchó con vistas a la elaboración de su programa político para los próximos comicios regionales.

Así pues, se comprometió con la igualdad como línea de actuación «prioritaria», frente «a lo que está pasando en otras partes, donde parece que la igualdad ha caído ya como valor fundamental de un gobierno».

A la reunión también asistieron la diputada nacional del PSOE Natalia González y la secretaria de lucha contra la violencia de género Vanesa Fernández. El objetivo del encuentro no era otro que «recoger ideas» para «incrementar los recursos en la atención», sin perder de vista la situación de los más jóvenes, «entre los adolescentes, que es donde primero nos encontramos este problema, cada vez más y hay que hacerle frente».

En este sentido, amplió, hay que «educar desde la infancia» y aclarar que «cuando hablamos de feminismo no estamos reivindicando la desigualdad, sino todo lo contrario, que hombres y mujeres tenemos que tener los mismos derechos y el mismo futuro y compartir y disfrutar la vida de una forma cooperativa y digna».

Fue más allá y reconoció un posible fallo en el tratamiento del problema con los más jóvenes. «Seguramente en la educación se está dando por entendido y sabido el concepto de igualdad, cuando nos estamos encontrando con que la desigualdad vuelve a surgir, porque se traspasa a las siguientes generaciones», explicó.

Frenar en seco cualquier brote

Marcó algunas pautas a seguir: «En la adolescencia, hay que afrontar el propio concepto de masculinidad, sin ningún tipo de problema». Enseñar que la igualdad «no te hace menos hombre». Y concienciar a las mujeres de que «tienen que defender su propia libertad y que no pueden admitir ninguna imposición desde el principio». Así, animó a la gente a que «frene en seco cualquier brote de desigualdad, porque cuando se deja es peor». También incidió en la necesidad de mejorar la asistencia posterior a las mujeres maltratadas, en dilucidar «cómo se hace un itinerario personalizado para que se puedan volver a incorporar a la sociedad y vivir con libertad».

En el encuentro participaron las abogadas de los centros asesores de Gijón y Carreño, Cangas del Narcea, Pravia y Muros de Nalón, Siero y Noreña, Langreo, Oviedo y Llanera, Aller y Lena y Laviana y San Martín del Rey Aurelio, entre otros. Ellas hicieron patentes las carencias del Pacto de Estado contra la Violencia Machista.