Los contenedores se desfondan

Contenedor roto en la calle Julio, en El Llano. / E. C.
Contenedor roto en la calle Julio, en El Llano. / E. C.

Dos de cada tres quejas a Emulsa se deben a agujeros que hacen que la basura termine en el suelo

I. VILLAR GIJÓN.

El tiempo y los líquidos van corroyendo el metal, hasta que en el fondo asoma un agujero por el que se escapan las bolsas. El problema se repite en muchos de los contenedores destinados a residuos generales, es decir, los metálicos de color verde. Y parece ir a más. Así se refleja en el último listado de reclamaciones y sugerencias recibidas por Emulsa, con datos de enero a septiembre. En ese tiempo se presentaron 62 escritos alertando de situaciones como la indicada, que representan casi dos tercios de las 105 reclamaciones tramitadas. El año pasado, sin embargo, estas quejas eran esporádicas.

La plaga de unidades dañadas se extiende. Entre las quejas recibidas en la empresa municipal constan contenedores situados en La Calzada, El Llano, Jove, La Arena, Pumarín, Somió, Nuevo Roces y polígonos industriales como Roces y Mora Garay. «El contenedor tiene la base rota y al vaciarlo se cae la basura y deja malos olores», señala un vecino de la calle Perú. «Desde hace meses está roto por debajo, toda la calle huele a basura y el olor llega a los pisos», denuncian en la calle San Luis. Muchos hacen referencia a «la porquería que queda en el suelo», e incluso a que «la debido a la suciedad que sale del contenedor, la alcantarilla está cubierta de basura y como se ponga a llover, no tragará el agua». Varios alertan de que por los agujeros «entran animales», y que «las ratas acuden a comer al contenedor».

La respuesta recibida es que no hay existencias, pero su queja «se anota para cambiar el contenedor en cuanto exista disponibilidad». Emulsa asegura ser consciente del problema, pues la vida útil es de ocho años y «llevamos cuatro sin renovarlos». No obstante, confía en paliar cuanto antes este «envejecimiento excesivo». Recuerda que se venían adquiriendo entre 300 y 400 contenedores al año. Pero la renovación se vio interrumpida en 2015. Ese año, sacó a licitación un contrato para el suministro de un nuevo modelo de contenedor, con la previsión de adquirir 5.520 unidades en cinco años. Pero la adjudicación sufrió retrasos y la firma no se produjo hasta enero de 2017 y la espera de aprobar el plan municipal de residuos llegó hasta el pasado junio, cuando la empresa adjudicataria retomó la fabricación de estos contenedores, de polietileno con un diseño similar a los de residuos orgánicos y a los de reciclaje instalados en algunos barrios el año pasado. Empezaron por El Polígono,y seguirán por Viesques y el resto de barrios donde ya funciona la recogida orgánica.

Pedido de cien unidades

Los contenedores de metal que se retiren para dar paso a los nuevos, si están en buen estado se usarán para reemplazar otros que lo requieran. «En general, aquellos con mayor necesidad se han ido reparando o sustituyendo, si bien las unidades adquiridas hasta la fecha no han sido suficientes. Tenemos en marcha un pedido de cien contenedores que se ejecutará próximamente», asegura Emulsa.

 

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