Un corazón inteligente para los edificios antiguos

Martín Álvarez, Jorge García Rama, Susana García Rama y Belén Garzón. / LUIS SANTIAGO
Martín Álvarez, Jorge García Rama, Susana García Rama y Belén Garzón. / LUIS SANTIAGO

El proyecto europeo Heart convertirá viviendas ya construidas en eficientes | El CTIC y la empresa García Rama aportan sensores, controladores y fachadas 'envolventes' para lograr su eficiencia energética

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Cuando se habla de los edificios inteligentes parece que sea algo reservado a las últimas construcciones que integran las más modernas tecnologías, pero ahora también será posible dotar de inteligencia a los edificios construidos hace décadas.

Gracias al proyecto europeo Heart (Holistic Energy and Architectural Retrofit Toolkit), se podrán rehabilitar edificios de viviendas para hacerlos energéticamente más eficientes y conseguir que gestionen el gasto de un modo más eficaz. Enfocado a las viviendas sociales, el proyecto estudia cómo implementar una serie de dispositivos y sensores que recojan toda la información necesaria para utilizar el calor y el frío en función de las necesidades de sus residentes.

Mediante la instalación de unos 'fancoils' (semejantes a los radiadores actuales), que llevan integrados varios sensores, se recogen todos los datos necesarios, como temperatura, humedad o calidad del aire de cada estancia. Esa información se procesa en un 'cerebro' central que determina si hace falta intervenir con calor, frío o ventilación. Esa unidad central tiene en cuenta además factores externos como la temperatura y humedad exteriores o, a través de internet, la previsión meteorológica para las siguientes horas. En función de todos esos datos, puede decidir actuar autónomamente o indicar a los residentes la conveniencia de hacerlo.

Un 'cerebro central' determinará si una estancia necesita calor o renovar el aire

Para que el edificio pueda conservar el calor o el frío que ya tiene, también se recubre exteriormente con una 'envolvente', una cubierta a modo de abrigo aislante que protege a la fachada y a los elementos exteriores de la meteorología. Estas fachadas envolventes consiguen crear una cámara de aire entre la fachada original y el nuevo recubrimiento que impide que se acumule la humedad y penetre en las casas, así como aislar del frío y del calor al edificio. En ella se pueden instalar diversos sensores que indiquen igualmente al 'cerebro' del sistema cuál es realmente el tiempo que hace en el exterior.

Es justamente la herramienta que desarrolla el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) la que se encarga de que todos los dispositivos se integren y haya una correcta comunicación entre los sistemas de calefacción, refrigeración y ventilación, placas fotovoltaicas, suministro de la red eléctrica, así como los sensores de temperatura, humedad, luminosidad y CO2 que se colocan en el interior y el exterior de la vivienda.

60% de ahorro energético

En este proyecto, coordinado por Politecnico di Milano (Polimi) y financiado por la Unión Europea, participan 16 socios de 10 países. Entre ellos hay dos participantes asturianos, los únicos españoles: el CTIC desarrolla los controladores y sensores de todo el sistema, y la empresa de rehabilitación García Rama fabrica las fachadas con envolvente térmica.

Según los cálculos de sus expertos, rehabilitar un edificio atendiendo a las directrices de Heart supondría reducir la duración de las obras en al menos un 30% y permitiría una reducción del consumo energético del 60% respecto a lo que se consumía antes de la rehabilitación. Los periodos de amortización de la inversión serían inferiores a los 15 años.

Heart comenzó a desarrollarse en octubre de 2018 y está previsto que se complete en 2020. «Para entonces tendremos dos edificios rehabilitados con este sistema que servirán como piloto. Uno en Italia y otro en Francia, en Lyon», explica Susana García Rama.

Los participantes en el proyecto apuestan por empezar rehabilitando edificios de viviendas de titularidad pública o dedicadas al alquiler social «porque es más fácil que las administraciones decidan aplicar este estándar a que se pongan de acuerdo los propietarios de una comunidad para realizar una inversión de esta magnitud».