Cristina Mitre: «Me encanta dormir con edredón»

Cristina Mitre disfruta del verde gijonés./PALOMA UCHA
Cristina Mitre disfruta del verde gijonés. / PALOMA UCHA

«Despertarse sin reloj es lo mejor del verano», cuenta la periodista afincada en los Emiratos Árabes. «El calor del desierto de Dubái se lleva muy bien... cuando vienes a Gijón»

A. VILLACORTAGIJÓN.

Cristina Mitre (Gijón, 1977) es periodista, escritora y corredora (acumula ya cinco maratones en las pantorrillas), que no 'runner', además de sumar miles de seguidores en las redes y triunfar con su podcast («en cristinano, audios para internet»). Esta mujer cosmopolita y aventurera a la que no se le pone nada por delante y a la que le apasionan los retos, que de adolescente descubrió «un mundo nuevo en Almendralejo» y que vive en Dubái con su marido, está pasando un mes en casa y se siente «feliz y con las pilas cargadas» antes de volver a los rigores del desierto.

-Perdone, ¿pero qué se le ha perdido en los Emiratos Árabes?

-La posibilidad de vivir nuevas experiencias. ¡La vida es una aventura!

-¿Y cómo lleva los calores?

-El calor del desierto se lleva muy bien... cuando vienes a Gijón (Ríe). Y eso que yo no he llegado a vivir lo peor porque me marché antes. Solo llegué a los 42 grados y ahora están a 47 o 48. Además, por la noche no baja la temperatura. Sigue habiendo 37 o 38.

-¿Venga aire acondicionado?

-¡Venga! Es un estilo de vida diferente. Por ejemplo, no se pasea. Al principio, yo iba con mi mentalidad europea de caminar. Pero descubrí que, después de un cuarto de hora pateando, te quedas pegada al asfalto.

-Así que, si le da por orbayar, usted encantada.

-Esto es el paraíso terrenal. Me encanta ver llover y dormir con edredón. ¡Es maravilloso!

-Porque, además, anda reñida con el sol...

-Con el sol sin protección, ojo. Soy el azote de la protección solar. Porque, además, todos los expertos coinciden: no hay mejor antiedad que un buen protector. Y mucha gente no está concienciada. Cuando voy a San Lorenzo y me dicen lo de «solo estoy un poco rojo», me pongo mala. ¡Es que eso ya es estar quemado!

-Deduzco que no la encontraremos en el Tostaderu...

-Al Tostaderu, nunca. Si me veis en la playa, iré fotoprotegida y, además, con gorra y hasta un poco tapada. Nada de tirada al sol como un lagarto.

-Donde sí la vemos es anunciando un dentífrico en la tele.

-Es lo más surrealista que he hecho. Era como un 'talent show'. Íbamos mujeres de todos los países de Europa. Estaban la representante de Rumanía, la de Suecia, la de España, que era yo... Y todas decíamos lo mismo, con el mismo vestido y los mismos gestos, pero cada una en su idioma.

-¿Y usted de qué se ríe con esa sonrisa de anuncio?

-De mí misma. A veces, me veo y digo: «De verdad, Mitre, ¡qué poca vergüenza tienes!». Fundamental.

-¿Algún vicio confesable que se permita en esta época?

-Lo que me pide el cuerpo. Vaguear a tope, leer mucho y comer de todo. ¡No digo que no a nada! Venir a Gijón es llevarte en la maleta dos kilos más en cada cadera, pero no importa. Está todo muy bien disfrutado, que la vida es para eso. Y también me estoy pegando unos siestones de los de babear. Despertarte sin reloj es lo mejor del verano. Y disfrutar de una caña bien tirada, que allí no hay. Pero, a cambio, tenemos leche de camello, que, por cierto, está bastante buena.

-Antes de irse: toda una experta en belleza y moda, ¿cómo nos ve?

-Los de Gijón siempre hemos sido muy elegantes (Risas).