Cruz Roja impulsó su cirugía ambulatoria con 840 operaciones más el pasado año

Cruz Roja impulsó su cirugía ambulatoria con 840 operaciones más el pasado año
El director gerente de Cruz Roja, Leopoldo Álvarez. / AURELIO FLÓREZ

Realizó más de 16.200 mamografías, antes de incorporar este febrero dos máquinas nuevas, tras una inversión de 400.000 euros

AIDA COLLADO GIJÓN.

La sanidad asturiana tiende a domiciliar la atención. En esa línea, cada vez son más los procesos que, al simplificarse, pueden realizarse de forma ambulatoria, sin necesidad de hospitalización. Cruz Roja, que el año pasado operó a 6.892 pacientes, solo ingresó a 1.440. La cirugía ambulatoria crece a buen ritmo y las 5.452 intervenciones de este tipo realizadas el año pasado supusieron un incremento de 840 con respecto a 2017. Algo que no solo resulta «muy beneficioso para el paciente», sobre todo en los casos de geriatría, sino para el propio sistema sanitario, explica el director gerente del centro, Leopoldo Álvarez.

Esas 6.892 intervenciones de Cruz Roja en el pasado ejercicio suponen 230 más que en 2017. El incremento se debe, en parte, al servicio de Oftalmología, el que más operaciones asumió. Un total de 2.691, realizadas principalmente por los cirujanos del hospital, pero también por otros especialistas. De cirugía general se contabilizaron 712 intervenciones y de traumatología, 1.690. Respecto a las que fueron llevabas a cabo únicamente por los médicos de Cruz Roja, sumaron 931 de la especialidad de plástica, 137 de urología y 136 de vascular. Otras realizadas en el centro corrieron sin embargo a cargo de los equipos de Hospital de Cabueñes. Fue el caso de las 203 intervenciones de dermatología, las 108 de maxilofacial y las 284 de otorrinolaringología.

Por otra parte, se dieron 9.770 sesiones de hemodiálisis, medio millar menos que un año antes debido a la eliminación del cuarto turno de madrugada permanente. Sigue tratándose a pacientes durante la noche -de 23.15 a 4.30 horas-, pero solo lunes, miércoles y viernes.

Dos mamógrafos

En cuanto al cribaje con mamografía de cáncer de mama, se realizaron 16.206 pruebas. En febrero se cambiaron los dos mamógrafos por otros «más modernos, que permiten tomosíntesis», lo que se traduce en una mayor calidad de imagen y precisión diagnóstica. La inversión fue de 400.000 euros. También se registraron 4.083 consultas en alergología, 28.412 de control de la anticoagulación oral y 14.351 pruebas de anatomía patológica. El convenio singular preveía un presupuesto de 17.142.932 euros que al final se cerró al alza en 17.481.832.