Una inundación destroza parte de la galería de Vigil-Escalera

La galería de Aurora Vigil-Escalera, en la calle Capua. / JORGE PETEIRO
La galería de Aurora Vigil-Escalera, en la calle Capua. / JORGE PETEIRO

«Fue un gran susto, pero por suerte conseguimos salvar la mayoría de las obras a tiempo», dice la galerista afectada por una avería del local anexo

O. SUÁREZGIJÓN.

«Fue un gran susto, pero por suerte conseguimos salvar la mayoría de las obras a tiempo». La galerista Aurora Vigil-Escalera tardará en olvidar la llamada de teléfono que recibió la mañana del sábado 10 de agosto cuando, además, se encontraba de viaje fuera de Asturias. En ella su ayudante le avisaba de que el sótano del negocio, que alberga el grueso de la exposición de obras de prestigiosos artistas, estaba anegado por el agua. El chorro caía a borbotones procedente de una avería del local anexo, haciendo que la altura del agua a punto estuviese de llegar a las numerosas obras que colgaban de las paredes del negocio de la calle Capua.

El primer paso fue llamar a los bomberos y también a familiares y amigos para, entre todos, conseguir desalojar las creaciones cuanto antes. Fueron trabajos contra el reloj por parte de los técnicos del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios, que con la ayuda de una autobomba consiguieron extraer buena parte del agua y detener la avería del negocio contiguo.

Aún con todo, alguna de las obras se vio afectada. «La mayoría se logró salvar, pero el seguro está haciendo ahora una valoración para cuantificar las pérdidas», explica la galerista, que en la actualidad expone obras del artista Juan Genovés.

Dos meses

Lo que sí tiene estimado es que no podrá abrir al público la parte de abajo hasta dentro de aproximadamente dos meses. La planta superior, que se libró de la inundación, retoma la normalidad poco a poco.

«Estamos retomando la normalidad poco a poco, con la primera planta funcionando al público, la parte de abajo todavía tardará en poder volver a usarse», añade Aurora Vigil-Escalera, quien considera que «podía haber sido una catástrofe si nos llega a coincidir la semana anterior que cerramos para acudir a una feria en Marbella». «Dentro de todo hemos tenido suerte de que cuando llegaron para abrir el público el sábado la avería llevaba poco tiempo, si no estaríamos hablando de algo muchísimo peor», añade.