Datos para comer mejor

Los participantes atienden a las explicaciones de Manuel Blanco en la biblioteca de la EPI. / A. FLÓREZ
Los participantes atienden a las explicaciones de Manuel Blanco en la biblioteca de la EPI. / A. FLÓREZ

Diez equipos compiten en la Politécnica por construir un sistema de predicción y recomendación gastronómica | Los veinte participantes, de entre 17 y 25 años, procesan un total de 10.000 datos sobre hábitos alimenticios

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Renuncian a la playa por acudir a la Universidad en pleno julio. ¿El motivo? Un reto del que apenas conocían el nombre, 'Datathon', y una premisa: elaborar un sistema de recomendación basado en un conjunto de datos. Desde ayer, veinte jóvenes de entre 17 y 25 años con un rasgo común, la inquietud, compiten en el primer maratón de datos de la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI).

La falta de información de la convocatoria era deliberada, pero funcionó para atraer el tipo de perfil adecuado: jóvenes interesados por el mundo de la informática. A las cuatro de la tarde, en la biblioteca del aulario norte, la expectación era máxima. «Me llegó la invitación al correo de la Facultad y quería ver en qué consistía exactamente», comentaba la avilesina Helena Menéndez, estudiante de Física en la Universidad de Oviedo, que confesaba que «aunque la playa está muy bien, prefiero hacer cosas y nunca está de más aprender algo nuevo». Jonathan Barbón, 19 años, es de Oviedo y estudia Ingeniería de Telecomunicaciones en la EPI, donde vio un cartel que le llamó la atención. «Me gusta la programación y el 'machine learning' -aprendizaje de máquinas-, así que me decidí a probar suerte», afirmaba. De primero de Telecomunicaciones, el gijonés Jesús González, de la misma edad, se lanzó a la competición precisamente «por la intriga» de no saber muy bien en qué consistía, aunque sí tenía claro que giraría en torno a la programación, «básica para el futuro».

Y llegó el turno de desvelar el misterio. El director de la empresa organizadora, Manuel Blanco, procedió a darles la bienvenida y explicar algo más sobre el certamen. «La idea es trabajar desde cero y de forma completamente 'amateur'», aclaró. Divididos de forma aleatoria en grupos de tres, los jóvenes recibieron dos conjuntos de información. En total, 10.000 datos basados en hábitos y gustos de alimentación que a lo largo del certamen tendrán que procesar y cruzar para diseñar una solución destinada a «recomendar al usuario cómo comer de forma saludable en base a sus gustos». Para facilitar algo la tarea, se les proporcionó un modelo inicial, una base sobre la que enseguida se pusieron a trabajar, interaccionando y añadiendo mejoras.

Es la primera vez que Gijón acoge un 'datathon', «un formato relativamente novedoso cuyo germen, denominado 'hackathon', era originariamente un encuentro de programadores informáticos», explica Blanco. El objetivo de la iniciativa es «conectar el mundo de los universitarios o los que todavía están pensando qué estudiar y cursan bachillerato o ciclos formativos con la ciencia y la ingeniería de datos», explica Blanco.

Todo ello para generar nuevas vocaciones y prepararles para gestionar las masivas cantidades de datos que en un futuro muy próximo circularán por diferentes canales, un campo de estudio de tal importancia que a partir de septiembre la Escuela Politécnica pondrá en marcha el grado en Ingeniería de Datos. «Para la EPI, ésta es una forma ideal de que los estudiantes preuniversitarios vean las diferentes salidas a las distintas titulaciones que impartimos, desde Ingeniería de Datos hasta Informática o Comunicaciones», aseguró su subdirector, Julio Molleda. Rubén Hidalgo, gerente del Centro Municipal de Empresas (Impulsa), expresó su deseo de que esta actividad «sirva de estímulo para que el personal preuniversitario se decante por el ámbito digital».

Hoy, los participantes seguirán luchando por diseñar el sistema más preciso, mejor presentado o mejor orientado a un negocio para llevarse alguno de los premios que se entregarán mañana.

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