Cómo dejar a un tribunal boquiabierto

Ramón Rubio, ante los asistentes al taller en las instalaciones de MediaLab, en la EPI. / LUIS SANTIAGO
Ramón Rubio, ante los asistentes al taller en las instalaciones de MediaLab, en la EPI. / LUIS SANTIAGO

El director de MediaLab apela a Aristóteles: «Credibilidad, cifras y emociones» | Ramón Rubio advierte en su taller en la EPI contra los casos en los cuales «un alumno no vende bien un proyecto espectacular ni a sí mismo»

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Cuando un alumno se enfrenta a la defensa de su trabajo fin de grado o máster carece en muchas ocasiones de las herramientas adecuadas para optimizar sus conocimientos. «Tienen una capacidad tremenda, los proyectos son espectaculares en general, pero no los venden bien ni siquiera a sí mismos». Ramón Rubio, director de la cátedra MediaLab y profesor titular de la Universidad de Oviedo, impartió ayer un taller con el objetivo de preparar a los estudiantes para ese momento crucial. Bajo el título 'Keep calm and presenta tu Trabajo Fin de Grado' reunió en la EPI a una docena de estudiantes, a los que explicó pautas fundamentales «con las que dejar al tribunal boquiabierto».

Su primera reflexión resultó sorprendente. Lo principal para persuadir de que nuestro proyecto es el mejor «ya lo concretó Aristóteles hace 2.500 años». En su 'Retórica', el filósofo griego describió tres tipos de argumentos persuasivos en un discurso: los relativos al ethos, logos y pathos. «O la credibilidad, las cifras y las emociones», tradujo Rubio.

Lo primero es conseguir que el tribunal otorgue credibilidad al aspirante. «Para ello hay que apelar a la reputación de nuestro trabajo, explicar con qué grupos hemos trabajado, en qué departamento hemos realizado la tesis o qué profesor nos la ha dirigido», detalló. Otro de los aspectos que se suelen descuidar es el de la imagen. «Hay que ir adecuadamente vestido. No hace falta ir de traje o de gala, pero desde luego no se debe ir en pantalón corto. Siempre es mejor pasarse que quedarse corto en este tema».

El segundo punto son los datos, las evidencias sólidas. «Si durante quince minutos vas a estar hablando de tu trabajo fin de grado ante un tribunal sobre un puente, y no dices cuántos kilos soporta, la cantidad de cemento utilizado en su construcción, cuántos camiones pueden pasar por encima, cuánto tiempo has tardado, qué presupuesto tenías o si es de ejecución o de ingeniería, no parece real. En la persuasión necesitamos cifras».

Y la tercera pata es la puramente afectiva. «En tu comunicación tiene que haber emoción, pasión. El tribunal tiene que entender que dominas tu proyecto porque lo has trabajado y tienes que tener confianza en tu comunicación. Es tu proyecto y nadie sabe más que tú sobre él. Por lo tanto tienes que estar tranquilo. Simplemente, transmite esa confianza al tribunal», resumió Rubio.

Además de las pautas aristotélicas, el ponente aportó algunas más actuales y tecnológicas. «El 65 % de la gente conecta más fácil con una exposición visual». En caso de utilizar Power Point, «no más de una idea por diapositiva».

Recomendó presentaciones de no más de quince minutos, pues «a los diez la atención empieza a decaer». También, hacer ensayos previos, comenzar con algo impactante «y un final que llame a la acción, que avance las consecuencias de mi trabajo». Por último, sugirió tener siempre un plan alternativo. «Nunca se sabe si tendrás que hacer la presentación sin luz eléctrica o sin internet».