La antigua casa de los militares, a golpe de demoledora

La máquina trituradora, durante las primeras labores de demolición. / ARNALDO GARCÍA
La máquina trituradora, durante las primeras labores de demolición. / ARNALDO GARCÍA

Las obras para derribar el bloque construido en Ezcurdia hace 67 años obligan a cortar el tráfico hasta las diez de la noche de mañana

DANI BUSTOGIJÓN.

Con bastante expectación, numerosas fotos y algún 'selfie' que ya queda para el recuerdo comenzó ayer la demolición del histórico bloque de viviendas militares de la calle Ezcurdia, esquina con Marqués de Urquijo, en el barrio de La Arena. Una decena de operarios y dos máquinas -una trituradora y una pala retroexcavadora- se pusieron en marcha desde primera hora de la mañana para iniciar unos trabajos que «avanzan a buen ritmo». Así lo estima Juan Antonio García, gerente de la promotora Los Campos, que será la encargada de la construcción de un nuevo edificio residencial con 55 viviendas de lujo en esa parcela.

El tiempo estimado para completar la demolición y la retirada de escombros era de dos meses, aunque García prevé que estos plazos puedan acortarse. Un avance «clave» en la demolición se producirá cuando se logre introducir la máquina trituradora en el patio interior de los edificios. A partir de ese momento «se podrá trabajar con mayor seguridad».

La calle Ezcurdia permanecerá cortada al tráfico hasta mañana en el tramo comprendido entre la avenida de Castilla y la calle Marqués de Urquijo. El horario de cierre a la circulación será desde las 8 hasta las 22 horas.

Una vez limpiado el terreno comenzará la excavación para la construcción de tres sótanos de garaje. La previsión para la ejecución de la obra es de 18 meses. De esta forma se pone punto final al emblemático edificio del número 73 de Ezcurdia, que fue construido por el Ministerio de Defensa en 1952, y que era uno de los más antiguos del barrio de La Arena.

Sus 28 pisos pertenecieron durante décadas al Ejército, que alojó allí a sus oficiales y suboficiales. Llegado el momento, el ministerio decidió venderlos a los inquilinos.

Con el paso de los años los propietarios entablaron negociaciones con el desaparecido promotor José Fresno, que se quedó a las puertas de desarrollar en esos terrenos una operación similar a la que actualmente se lleva a cabo. La oposición del dueño de uno de los 28 antiguos pisos militares, con quien no se pudo llegar a un acuerdo de compraventa, frenó las operaciones durante seis años.

Tras el fallecimiento de José Fresno y la liquidación de su promotora, a causa de la crisis inmobiliaria, el bloque de Ezcurdia pasó a ser propiedad de Caixabank. Todo, menos el piso de ese particular que pedía más de un millón de euros por vender su parte.

Desalojado en 2013

El hecho de que esas viviendas llevasen tiempo cerradas y sin habitar propició el deterioro de un inmueble que, además, se convirtió en foco de conflicto al servir de refugio a decenas de okupas y personas sin hogar. El problema alcanzó tal cariz que en el verano de 2013 un dispositivo especial de la Policía desalojó el edificio, Emulsa entró a limpiar y desinfectar y se consiguió el permiso judicial para tapiar los accesos al bloque.

En la actualidad, con el nuevo proyecto ya en marcha, solo quedan por venderse 4 de las 55 viviendas que serán construidas en esos terrenos. Desde la promotora se asegura que el precio medio de una vivienda de 85 metros útiles, más terraza de 25 metros cuadrados, de tres habitaciones, con plaza de garaje y trastero, alcanza los 360.000 euros, más IVA.

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