Deva homenajea a su 'alcalde' 17 años después de fallecer

Paula, Luján y Darío, biznietos de Marino Solar, observan la placa descubierta en el área recreativa de Deva, en presencia de Antonio García (Asociación de Vecinos Peñafrancia), los ediles Manuel Arrieta y Esteban Aparicio, Antonio Migoya (Caja Rural de Gijón) y Armando Solar (hijo del homenajeado). /  PALOMA UCHA
Paula, Luján y Darío, biznietos de Marino Solar, observan la placa descubierta en el área recreativa de Deva, en presencia de Antonio García (Asociación de Vecinos Peñafrancia), los ediles Manuel Arrieta y Esteban Aparicio, Antonio Migoya (Caja Rural de Gijón) y Armando Solar (hijo del homenajeado). / PALOMA UCHA

Marino Solar, gran impulsor del desarrollo de la parroquia rural, dará nombre a un área recreativa en el prau de La Ferrería

M. MORO GIJÓN.

La parroquia de Deva honró ayer la memoria de su alcalde pedáneo más recordado y querido, Marino Solar Menéndez, del que se cumplen este mes diecisiete años de su fallecimiento. Solar fue el gran impulsor del desarrollo de Deva, que le vio nacer en 1920 en el barrio de Serantes. Primero, como propietario, junto a su mujer Josefa , del bar El Rinconín de Deva, donde está el merendero actual. Posteriormente, arriesgando en la creación de una cooperativa que logró llevar el agua a las casas de sus vecinos. También fue fundador de la Asociación de Vecinos Peñafrancia y, el 23 de octubre de 1979, fue elegido por votación popular alcalde pedáneo, o lo que es lo mismo delegado de la alcaldía en la parroquia de Deva, en sustitución de Luis Martínez Álvarez. Bajo su mandato «se asfaltaron muchos kilómetros de caminos de carros, ensanchándolos y haciéndolos carreteras y se pusieron infinidad de puntos de luz. Dejó a Deva como un vergel, al punto de que le dieron el premio de pueblo más bonito de Gijón», destacó Pedro Solar, amigo de la familia y encargado de glosar su figura.

El nombre de 'Marino el alcalde' estará asociado para la posteridad al área recreativa que hace las veces de parque infantil y lugar de descanso y ocio para senderistas en la finca de La Ferrería, por donde discurre el paseo peatonal al lado del antiguo molino. Es la zona verde en la intersección del Camín del Molín y muy próxima al arroyo de Peñafrancia.

De esta forma se le rindió el homenaje, que quedó inconcluso el 24 de noviembre de 2001, día en que sus vecinos le esperaban en un restaurante para agasajarlo con una comida y recibieron la fatal noticia de su defunción en la residencia donde estaba ingresado.

El concejal gijonés de Mantenimiento y Obras, Manuel Arrieta, parafraseó el «como decíamos ayer», de Fray Luis de León, para dar continuidad a ese tributo que quedó interrumpido hace más de tres lustros con «el broche final» de la inauguración de este parque bautizado con su nombre. «Durante toda su vida protegió, preservó y defendió la parroquia de Deva con un auténtico compromiso que demostró continuamente a través de las diversas iniciativas que llevó a cabo. Se convirtió en alcalde pedáneo y lejos de considerarlo como un honor lo vio una oportunidad inigualable para trabajar a fondo por los problemas de cada uno de los vecinos», remarcó el edil. «Si el mundo rural asturiano está vivo y tiene un futuro prometedor, ha sido por la fuerza y la tenacidad demostrada por vecinos como Marino», agregó Arrieta.

El mayor protagonismo del emotivo acto fue para las nuevas generaciones de la familia Solar. Los pequeños Darío, Paula y Luján, biznietos del homenajeado, que acompañaron a Armando y Mari Paz, sus dos hijos. Tampoco faltó al homenaje gran parte del vecindario que siempre contó con su 'alcalde' cuando surgía cualquier contratiempo y dificultad.