Diez de las quince fincas municipales para usos agrarios no reciben ofertas para su explotación

I. V.GIJÓN.

El proyecto para sacar a explotación con fines agrarios varias fincas rurales de propiedad municipal que estaban ociosas no ha dado el resultado esperado. De las quince que salieron a concurso, diez han quedado desiertas y las otras cinco serán adjudicadas, salvo sorpresa, a un mismo licitante. En enero se abrió el plazo para optar al alquiler de las parcelas, distribuidas por nueve parroquias y con superficies que oscilan entre los 1.034 y los 64.379 metros cuadrados. Los arrendatarios podrían explotarlas por un periodo de entre cinco y veinte años -según el tipo de cultivo-, pagando un canon mínimo de dos céntimos por metro cuadrado y año.

De las ofertas recibidas, cuatro fueron descartadas por incluir proyectos de explotación demasiado «esquemáticos». Un quinto licitante, que opta a cinco de las fincas, sí presentó un proyecto de explotación «en detalle» y uno de comercialización «que incluye comercio de proximidad, venta de productos a granel e innovación en los sistemas de distribución». Si cumple los trámites pendientes, pagará por ellas cánones que según el tamaño van de 50 euros al año de la más pequeña a 1.650 de la mayor.