«Nos dijeron que quedaría vegetativo»

Víctor Castrillón, con el personal del Sanatorio Covadonga que trabaja en su rehabilitación. / S. C.
Víctor Castrillón, con el personal del Sanatorio Covadonga que trabaja en su rehabilitación. / S. C.

La recuperación de Víctor, tras un brutal accidente de tráfico, opta al premio 'Optimista'

LAURA FONSECAGIJÓN.

Un accidente de tráfico cambió para siempre la vida de Víctor Castrillón, un transportista gijonés de 52 años, «súper alegre y optimisma», que durante semanas estuvo al borde de la muerte. Fue un camión el que el 25 de octubre de 2018 se llevó prácticamente por delante la furgoneta de Víctor cuando circulaba por la 'Y' con destino a Oviedo. Víctor permaneció más de un mes en coma en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y no abandonó el complejo hospitalario hasta tres meses después. Lo cuenta ahora su hija, Adriana, que recuerda que en aquellas semanas tan negras y oscuras «nos dijeron que iba a quedar en estado vegetativo».

Pero no fue así. Víctor ha vuelto a caminar, ha vuelto a hablar y ha vuelto a sonreír. Lo hace con dificultades, con algo de ayuda, «pero lo hace». Desde el pasado mes de febrero, medio año después de que su vida a punto estuviera de quedar 'tirada' en la carretera, Víctor se recupera en la Unidad de Daño Cerebral Adquirido del Sanatorio Covadonga, en Gijón. Fue una paciente que conocieron en el HUCA, Pilar, la que animó a la familia a no tirar la toalla: «nos dijo que existía esta unidad de recuperación». Cuando salió del hospital «apenas abría los ojos y movía algún que otro dedo para comunicarse con nosotras», apunta su hija. Ahora, la historia de superación de Víctor puede incluso ser merecedora de un premio, el de la Fundación Hospital Optimista, que cada año distingue vivencias y relatos como el de este asturiano.

En 2018, el HUCA obtuvo un quinto premio por las caminatas que organizan las pacientes con cáncer de mama, para ayudar a las afectadas en su proceso de tratamiento y recuperación.

Votación hasta septiembre

Adriana se emociona cuando muestra fotos de su padre, forofo del Madrid a más no poder, en los tiempos en que no había accidente, ni sillas de rueda en casa. Por eso, quiere que la historia de Víctor reciba el galarón a la más optimista. «Gracias a la labor de las terapeutas, las fisios y la neurologoterapeuta ha conseguido volver a caminar y a hablar. Aquí nos sentimos súper arropados y queridos. A mi padre lo motivan un montón y empezamos a ver un poco el sol». De entre todo el personal, Víctor muestra una gran complicidad con Olga, una de sus auxiliares. «Es increíble el tándem que forman», asegura.

La Fundación Hospital Optimista ha convocado la quinta edición de sus premios, con los que busca colaborar en la mejora de las personas hospitalizadas. La historia de Víctor, que compite con otras once de diferentes hospitales y centros del país, se podrá votar hasta el 30 de septiembre. Víctor, haciendo gala del optimismo y del espíritu de superación que ha mostrado desde el primer momento, «ya está preparando con su logopeda el discurso, por si gana el premio».

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