Divertia quiere formar a los dueños como agentes turísticos

La Federación Vecinal alerta del «preocupante» incremento de plazas de estos alojamientos y los empresarios reclaman mayor control oficial

CH. TUYA GIJÓN.

Casi más plazas en pisos particulares que se comercializan como alojamiento turístico, 2.285, que de hoteles de cuatro estrellas, 2.360. La guerra de precios con la que los empresarios gijoneses quieren responder al crecimiento de las Viviendas de Uso Turístico (VUT) en la ciudad, un 90% en un año, es, por el momento, el único arma que ha encontrado el sector turístico para responder a una competencia que califican de «desleal».

«No están gestionados por profesionales. Solo hay que ver los nombres que tienen o las fotos que adjuntan en su publicidad. Tampoco saben de gestión de reservas ni de rentabilidad. Saben que en agosto pueden cobrar el precio máximo y el resto del año piden lo que les paguen». La hotelera Beatriz San Miguel resume el sentir de un sector «preocupado» por una nueva modalidad que se ha convertido en Gijón, ciudad que aglutina el 40% de todas las VUT asturianas, en la segunda en volumen de plazas tras los hoteles de cuatro estrellas.

Desde Divertia, la empresa municipal que gestiona la oferta turística y cultural de la ciudad, la exigencia se centra «en una ley estatal» que obligue a las VUT a ser trasparentes, cumplir el control de usuarios al que están obligados todos los establecimientos turísticos reglados y responder ante Hacienda.

El gerente de Divertia, Jorge González-Palacios, apunta a que, mientras eso ocurre, «los ayuntamientos somos responsables de la sostenibilidad del destino turístico», por lo que plantea «ofrecer a los dueños de esos pisos formación turística, que tengan material promocional de la ciudad y de las actividades que llevamos a cabo». Porque, resume, «al final, los usuarios de estos pisos son visitantes de Gijón y deberemos tratarles igual de bien que si se alojaron en un hotel de cinco estrellas».

Eso no significa que Divertia no esté preocupada «por los problemas que supone» la actual situación. «Hablamos de falta de seguridad, por ejemplo, pero también de situaciones que deben soportar las comunidades de vecinos. ¿Por qué una comunidad, por ejemplo, debe aceptar que decenas de turistas utilicen un ascensor concebido para el uso privado de los vecinos de ese edificio?», señala.

«Bajo el paraguas de un supuesto proceso colaborativo están procesos de acumulación de propiedades por parte de empresas o, incluso, fondos buitre», sostiene Adrián Arias. El presidente de la Federación de Asociaciones Vecinos de la Zona Urbana de Gijón (FAV) deja claro que las VUT no solo preocupan a los empresarios.

«Coordino el área de trabajo de urbanismo y vivienda a nivel estatal del movimiento vecinal y, hace una semana, en nuestra asamblea general detectamos un aumento considerable de los procesos gentrificadores y de aumento del precio del alquiler en casi todas las ciudades medias y grandes», señala Arias.

No al Magaluf del norte

Precisa él, no obstante, que no cree que Gijón «se convierta en el Magaluf del norte», pero sí apunta a que la proliferación de esta fórmula de alojamiento turístico «tiene unas consecuencias socioeconómicas brutales». En su opinión, «es un modelo que trae subida del precio de los alquileres y la expulsión de los vecinos del centro».

Considera Arias que lo que ocurre en otras ciudades. como Madrid o Barcelona con barrios 'tomados' por VUT, o Ibiza, donde es prácticamente imposible alquilar una vivienda para residir, están detrás «de los datos escalofriantes de baja emancipación juvenil o de la edad media a la que se logra una vivienda propia». Un debate que Arias volverá a trasladar al Ayuntamiento, igual que los empresarios turísticos quieren hacer con las administraciones local y regional. «Sin el paraguas de una ley estatal, poco podremos hacer», lamenta González-Palacios.