«Cada docente tiene que construir su propia pedagogía»

Juan Ramón Rodríguez, José María Rozada y Luis Pascual, durante la presentación de la obra en el Ateneo Obrero. /  CAROLINA SANTOS
Juan Ramón Rodríguez, José María Rozada y Luis Pascual, durante la presentación de la obra en el Ateneo Obrero. / CAROLINA SANTOS

José María Rozada presentó su obra 'Enseñar y pensar la profesión', en la dice que cuando empezó «era un maestro ignorante, de los que pegaba con la regla»

V. TREVIÑO GIJÓN.

«La misión del docente va más allá de enseñar a sus alumnos. Debe construir un buen ambiente en el aula, saber relacionarse con las familias y entender qué le pasa a sus estudiantes y por qué unos aprenden y otros no». Jose María Rozada (Arriondas, 1949) presentó ayer en el Ateneo Obrero una obra autobiográfica, 'Enseñar y pensar la profesión', en la que repasa algunas cuestiones «teóricas y no tanto» de la docencia.

La obra, explica su autor, «intenta contar cómo un profesor se debe formar a lo largo de su vida». Para ello aprovecha su propia trayectoria profesional para «construir un viaje en el que también se reflejan las ilusiones, dificultades y, en ocasiones, fracasos de la labor como educador». Rozada asegura que el tener la posibilidad de ejercer como profesor de universidad y docente de escuela «me ha permitido ver las cosas desde otro punto de vista» y ver cómo han evolucionado la educación. Cuando empezó, dice, «era un maestro ignorante, de los que pegaban con la regla». En una época en la que «era más fácil oponerse a Dios que a Franco». Ahora, «afortunadamente», las cosas han cambiado.

Cuarenta años después de estrenarse como maestro y con la llegada de su jubilación es cuando «he decidido mirar hacia atrás» para hacer balance de lo que fue su carrera profesional y dejar por escrito esta obra con sus experiencias y vivencias. José María Rozada comenzó su trayectoria docente en 1967. Fue profesor de universidad en los departamentos de Geografía y Ciencias de la Educación, y maestro en colegios de Sama, Pola de Siero y Cangas de Onís. Juan Ramón Rodríguez, profesor de la Facultad de Educación de León, destacó que la lectura es «amena y personal» y subrayó que la obra «es desde este momento un indispensable en las universidades de formación del profesorado».

 

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