«Echaremos mucho de menos a María José en el juzgado»

«Echaremos mucho de menos a María José en el juzgado»
Familiares, amigos y compañeros,en el funeral por María José Peña en San Pedro. / PALOMA UCHA

Familiares, amigos y compañeros de la forense fallecida a los 60 años la despiden «con tremenda gratitud»

O. SUÁREZ GIJÓN.

«María José dedicó su vida a los demás, a la medicina legal, a ayudar a impartir justicia con sus conocimientos. Le tenemos que estar muy agradecidos». Javier Gómez Cuesta, párroco de la iglesia de San Pedro, resumió ayer las cualidades de la apreciada forense fallecida a los 60 años víctima de una grave enfermedad a la que se enfrentó con valentía y serenidad. «Tenía una gran fortaleza y una personalidad marcada por el tesón», señaló durante la homilía del funeral, concelebrado con el párroco de El Coto, Fernando Fueyo, al que asistieron numerosos compañeros y amigos para darle el último adiós y arropar a su familia.

Entre los asistentes había jueces, funcionarios de Justicia, policías, abogados, fiscales... En resumen, amigos con los que María José Peña compartió muchas horas de trabajo. «Era una gran profesional, pocos como ella tienen tantos conocimientos científicos y saben tanto de su área», coincidieron al recordarla. Sus propios compañeros del Instituto de Medicina Legal de Asturias lloran la pérdida, pero agraceden «los muchos años que pudimos pasar codo con codo con ella, deja un legado de conocimientos muy extenso».

Alfredo Estébanez, jefe de Patología Forense, recién jubilado, y quien durante casi cuatro décadas fue su inseparable colega, recuerda que durante su dilatada trayectoria, María José practicó las autopsias de los casos más relevantes de los acaecidos en Gijón desde principios de la década de los ochenta, tales como el asesinato de la niña Celina, el triple crimen cometido por Emilio Pérez Vilarchao, la muerte por intoxicación de un padre, una madre y su hijo en un piso del centro de la ciudad o el degollamiento de un niño del parque de Isabel la Católica, entre otros muchos más.

Su madre, María Amparo Martínez -viuda de Joaquín Peña-, sus hermanos María del Carmen, Joaquín y Santiago, así como sus sobrinos y demás familiares, recibieron incontables muestras de cariño de los muchos amigos que hizo a lo largo de toda una vida dedicada al conocimiento. Se licenció en Medicina, en Derecho y se diplomó en Criminología. Nunca dejó de aprender ni perdió esa curiosidad que siempre la acompañó. Ni siquiera cuando la enfermedad mostró su cara más cruel. «La vamos a echar de menos porque realmente era una profesional de las que siempre quieres a tu lado», resumían ayer funcionarios de Justicia.

 

Fotos

Vídeos