Los ecologistas reclaman estudios detallados sobre la planta de biomasa

Creen que el proyecto de Greenalia para la ZALIA ha de aclarar aspectos como la contaminación, el uso del agua o de dónde llegará la materia prima

MARCO MENÉNDEZGIJÓN.

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies no está nada conforme con la documentación presentada a información pública por la empresa Greenalia sobre su proyecto para construir una planta energética de biomasa en la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA). Por ello, ha presentado una serie de alegaciones en las que reclama «un estudio más amplio para poder valorar adecuadamente todos los impactos de estas instalaciones».

Varios son los aspectos que critican los conservacionistas. Uno hace referencia a la procedencia de la materia prima. Explican que actualmente hay en Asturias tres plantas de este tipo y ocho en tramitación, que consumirán «más de dos millones de toneladas de biomasa anual». Solo la prevista para la ZALIA tratará 518.000 toneladas, «cuando la Fundación Asturiana de Energía en los estudios realizados habla de una capacidad anual sostenible de abastecimiento de biomasa para toda Asturias de 170.000 toneladas». Eso hace pensar a la Coordinadora que procederá de «otras regiones o países» y que «llegará en camiones, con el correspondiente impacto ambiental». Y ello teniendo en cuenta que la zona logística todavía carece de accesos por carretera.

También advierte este colectivo de que la instalación de esta planta en Gijón, «en un concejo con una elevada contaminación del aire», hace necesario que Greenalia «presente un estudio meteorológico y de dispersión de contaminadores primarios generados en la combustión». Además, recuerda que esa zona del municipio ya es una de las más castigadas por la polución.

Pero no solo hablan de contaminación del aire, sino también del ruido. Por ello, los ecologistas creen necesario «realizar un estudio completo y detallado de acústica ambiental y un plan de control acústico en todas las fases del proyecto, con una adecuada planificación de los muestreos, por el impacto que pueda tener en las viviendas de San Andrés y Serín».

El uso del agua es otra de las preocupaciones de la Coordinadora, que reclama «saber qué alternativas diferentes para abastecerse de agua bruta» contempla Greenalia, ya que «no parece razonable que se vaya a consumir 128.000 metros cúbicos de agua potable de primera calidad para un proceso industrial».

La cercanía de la planta de biomasa al embalse de San Andrés, que es zona de especial protección para las aves, o su ubicación al lado de la autopista 'Y', «muy visible y que puede tener un efecto de distracción para los conductores con el impacto en la seguridad», son otros de los aspectos incluidos en las alegaciones de este colectivo, que también resalta «el impacto de la evacuación de la energía producida», pues en la memoria «no se cita cómo se va a realizar o dónde va a estar ubicado el parque de transformación» en una zona logística que en la actualidad «carece de abastecimiento eléctrico».