El edificio del Principado en Gijón registra «olores nauseabundos», filtraciones y averías

Cartel situado en uno de los baños que no funcionan de la primera planta./E. G.
Cartel situado en uno de los baños que no funcionan de la primera planta. / E. G.

Un mes después de la mudanza, tras una reforma de 3,4 millones, el personal denuncia la situación. La EMA detectó una arqueta atascada

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Olores «nauseabundos» perceptibles nada más atravesar el umbral de la puerta, filtraciones en el sótano, varios aseos estropeados desde prácticamente la primera semana de uso y ascensores que no funcionan. El edificio administrativo del Principado ubicado en los antiguos juzgados de Poniente presenta, según denuncian sus trabajadores, múltiples deficiencias.

La transformación del antiguo Palacio de Justicia de la avenida de Juan Carlos I, que llevaba sin uso desde el año 2013, supuso para las arcas regionales una inversión de 3.391.482 euros. El nuevo Edificio Administrativo de Servicios Múltiples del Principado entró en servicio el pasado mes de marzo. Los primeros en mudarse, el día 4 de ese mismo mes, fueron los 52 trabajadores del Ente Público de Servicios Tributarios, órgano que se encarga del cobro de los impuestos autonómicos, y por delegación del Ayuntamiento, de tributos municipales como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) o la viñeta del coche.

Precisamente ellos fueron los primeros en sufrir las deficiencias del inmueble. «Los primeros días», explica un representante de los trabajadores, «hubo problemas en el sistema de calefacción y tuvieron que trabajar con una temperatura en torno a los 16 grados, muy baja para un trabajo de oficina». El Real Decreto 486/1997 del 14 de abril establece que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficina o similares estará comprendida entre los 17 y los 27 grados, mientras el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios la temperatura recomendada en invierno oscila entre los 21 y los 23 grados. «Además, y dado que otros organismos estaban de mudanza, había puertas abiertas y muchas corrientes de aire», por lo que a lo largo de la primera semana en el nuevo edificio los trabajadores se vieron obligados a no quitarse el abrigo durante prácticamente toda su jornada laboral. Esa cuestión, explican tanto trabajadores como responsables de Patrimonio, fue subsanada durante las la primera quincena en la que el edificio estuvo operativo. «Pero lo que hubo desde el principio y aún no se ha solucionado fueron los malos olores». El problema se focaliza en la planta baja, donde además del Ente Público de Servicios Tributarios prestan servicio el registro de la Consejería de Educación y Cultura y el Servicio de Atención Ciudadana, así como el Servicio Público de Empleo del Principado, que a mediados de marzo abandonó el local situado en los bajos de la Casa Sindical.

Precisamente, una de las representantes sindicales de este órgano, la delegada de prevención de la Administración General del Estado Luz García García, señala que, al poco de mudarse, los trabajadores «empezaron a notar un olor como a putrefacción, a cañería atascada que ha ido aumentando». El «pestilente» hedor provocó malestar, revoltura de estómago y náuseas a los empleados, que llegaron a pensar que se debía a una fuga de gas. Los más afectados son los administrativos del Ente Tributario que trabajan a la izquierda, en la segunda fila y tras una mampara de cristal que no logra frenar el hedor ni evitar las corrientes (ya que el edificio carece de cortina de aire caliente). De hecho, la primera mesa está desocupada. «Es tremendo que en un organismo recién diseñado, que costó tres millones de euros, ya tengamos problemas», lamenta García.

Más información

152 trabajadores

Uno de los administrativos que tienen su escritorio en esa zona es Javier Nistal, de UGT, quien confirma que «hubo dos días que tuvimos que marchar a causa del malestar físico». Algunos trabajadores se ven obligados a salir «a respirar aire fresco» cada media hora, «porque no lo aguantan». Ante esta situación, dado que el inmueble aún no cuenta con un administrador que se encargue de solventar estas deficiencias, los empleados dieron aviso al Principado y la pasada semana el jefe del Servico de Técnico de Gestión Patrimonial del Principado visitó el inmueble. A mediados de semana, una cuba de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) realizó trabajos en las arquetas del alcantarillado, pero lejos de mejorar «no se sabe si por eso, porque llovió o a causa de qué, el jueves el olor era aún más nauseabundo que de costumbre», asegura Luz García. Los peores días llega a subir hasta las siguientes plantas, donde se ubican la Oficina de Información de Vivienda, la Unidad de Mediación, Arbitraje y Conciliación y las oficinas del equipo de salud pública del área V y del equipo territorial de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales.

En el edificio trabajan 152 personas que urgen a que el asunto «se solucione cuanto antes, ya que se acerca el verano y puede ser aún peor», pero temen que la causa sea un problema estructural del edificio, mientras desde el Principado aseguran que el problema era una arqueta obstruida y confía en que se solvente «en los próximos días». Las filtraciones, matizan, «ya se han solucionado».