Las empresas buscan más perfiles tecnológicos femeninos, «pero no hay ingenieras»

Las empresas buscan más perfiles tecnológicos femeninos, «pero no hay ingenieras»
'Girls day' anual celebrado en la Escuela Politécnica, en una de sus últimas ediciones. / PALOMA UCHA

Para los directores de las escuelas politécnicas, el problema comienza en Secundaria y Bachillerato, donde el número de alumnas que eligen esta rama es «casi testimonial»

LAURA MAYORDOMO

Solo uno de cada cuatro alumnos de la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI) de Gijón es mujer. En la de Mieres, el porcentaje no es mucho mejor. Ellas apenas representan un 35%. «Es un problema que en la EPI se vio hace años», reconoce Juan Carlos Campo. De ahí que, desde 2011, el centro que dirige acoja una jornada específica para promocionar la ingeniería entre las más jóvenes. Es el conocido como 'Girls' Day', que volverá a celebrarse hoy, aunque ahora bajo el nombre de Día de la Mujer en la Ingeniería. El problema al que hace referencia Campo, el de la escasa presencia femenina en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas -las denominadas competencias STEM, por las siglas en inglés de cada una de estas áreas- es evidente en las aulas universitarias y hunde sus raíces en las etapas formativas anteriores: en la Secundaria y el Bachillerato, como constata su homóloga en la Escuela Politécnica de Mieres.

«La presencia de las adolescentes en los bachilleres tecnológicos a veces es casi testimonial. ¿Qué pasa para que una niña que tiene amplias cualidades para las matemáticas, la física, el dibujo, no contemple la ingeniería como una vocación en la que podría desarrollar con un elevado grado de satisfacción personal todas sus capacidades? El diseño, la creatividad, la optimización, el arte, el ingenio en definitiva, es algo intrínseco a esta profesión y muy femenino. Sin embargo, no se percibe así», pone de manifiesto Asunción Cámara.

Es «un problema de base», considera esta ingeniera que dirige la Politécnica de Mieres desde 2012. «La sociedad interpreta que las profesiones tecnológicas son altamente masculinas y esto se transmite en la escuela y en las familias, influyendo en la orientación de las niñas hacia otros campos», añade. Pablo Priesca, director general de la Fundación CTIC, lamenta el escaso peso de las disciplinas científicas en los currículos de Primaria y Secundaria. «Eso va haciendo mella», dice. Por su parte, Juan Carlos Campo aporta otra posible explicación: la de la falta de referentes que anime a las más jóvenes, por ejemplo, a iniciar una carrera científica. «Yo todavía no encontré la clave que solucione este problema. Ni creo que nadie la tenga».

Ese escaso interés por las ciencias desde el colegio tiene sus consecuencias. El número de chicas que se acaban matriculando en estudios de ciencias, ingeniería, tecnología o matemáticas va en retroceso. Y, «viendo cual es la situación en las promociones venideras, no va a ir a mejor», augura Cámara. «El potencial es grande, pero, por muchos motivos, somos incapaces de atraer a las ingenierías a muchas de las mejores personas de nuestra sociedad», reconoce Campo.

Y eso a pesar de la buena inserción en el mercado laboral de quienes optan por profesiones tecnológicas. Porque, constata Priesca, «el trabajo en este sector crece a un ritmo superior al de los egresados técnicos». Y así, éstos «tienen donde elegir». Ya no son las empresas las que seleccionan al personal sino que son los trabajadores los que eligen por quién fichar.

Cámara dice que las empresas demandan «cada vez más» perfiles tecnológicos femeninos para configurar «equipos equilibrados», pero «nos encontramos con dificultades para abastecer esa demanda porque, en nuestro país, no hay mujeres ingenieras». En lo de que las empresas buscan trabajar con equipos «diversos y multiculturales» es algo en lo que coincide Juan Carlos Campo. «Funcionan mejor, eso está demostrado», anota. «Hombres y mujeres somos igual de capaces, pero con percepciones distintas de la misma realidad y totalmente complementarias. Esto lo saben las empresas», apunta Asunción Cámara. En igualdad de condiciones, remarca Pablo Priesca, se valora de las mujeres que «son más organizadas y cuidadosas» en el desarrollo de proyectos tecnológicos.

No obstante, anota el director general de la Fundación CTIC, la escasez de perfiles tecnológicos no es cuestión de géneros sino una realidad global que afecta a Asturias como a España y el resto de Europa. En la región, todas las empresas del sector tecnológico tienen dificultades para contratar a personal. Y eso, subraya, «tiene que ver con el número de egresados, tanto de la Universidad como de los estudios de informática de grado superior».

Al igual que la EPI, la Fundación CTIC también organiza esta semana una sesión para despertar vocaciones científicas y tecnológicas entre las chicas en el marco del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La protagonista del 'Stem Talent Girl' será una exalumna de la Politécnica, Mariel Díaz Castro, fundadora de la empresa Triditive -dedicada a la fabricación aditiva o impresión 3D-, que el sábado a las doce dará una charla en la Laboral.