Emulsa, obligada a movilizar a 18 operarios para recoger 4.000 kilos de 'botellón' de Cabueñes

Basuras acumuladas en el prau de la fiesta. / PALOMA UCHA
Basuras acumuladas en el prau de la fiesta. / PALOMA UCHA

El rector García Granda pide «responsabilidad» a la comisión de festejos tras la mala imagen que el campus ofreció durante el fin de semana

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

La Universidad de Oviedo no quiere que se repita una estampa similar a la del pasado fin de semana, cuando parte del campus gijonés amaneció tomado por la basura, las botellas de alcohol medio vacías y los restos de plástico. Así lo dejó ayer patente su rector, Santiago García Granda, a través de un comunicado en el que pide «responsabilidad» a los organizadores de la fiesta y a los miles de jóvenes que participaron en los 'macrobotellones'.

«Desde la Universidad de Oviedo lamentamos que año tras año estos hechos se produzcan de manera recurrente, y aún nos entristece más cuando llevan aparejados, aunque no sean generalizados, comportamientos poco respetuosos hacia las personas que trabajan en el mantenimiento del orden y la seguridad en el campus universitario. Por ello, pedimos responsabilidad tanto a las personas organizadoras de la fiesta como a las que usan el campus para ese botellón», recoge Granda en el comunicado.

En este sentido, el rector también califica como «paradójico» que no sean los propios alumnos del campus los que convoquen este tipo de 'botellones', sino que «sean otras personas las que acudan a él para llevarlas a cabo». «Creemos el que campus universitario debería ser un lugar de convivencia y disfrute para universitarios y universitarias y para otras personas que los puedan acompañar», asevera.

Todos estos desperdicios, asimismo, tuvieron que ser recogidos por Emulsa pese a que esta no era su competencia directa. Así lo reflejó la empresa municipal el pasado domingo a este periódico, señalando hacia la propia Universidad como responsable última de su limpieza. La recogida, eso sí, corrió a cargo de Emulsa, que dejó limpios los terrenos anexos a la Escuela de Marina Civil y a la Escuela Politécnica de Ingeniería por motivos de salubridad y de «interés general» de la ciudadanía.

En total, se recogieron en estos terrenos más de cuatro toneladas de desperdicios. Para ello se necesitó el trabajo de quince operarios, dos barredoras y un camión de la basura. Esto es, dieciocho trabajadores y cinco horas de limpieza.

«Exquisita respuesta»

Después de la actuación de los operarios municipales durante el fin de semana, la Universidad ha querido mostrar su agradecimiento por la «exquisita respuesta y la total colaboración recibida por parte del Ayuntamiento de Gijón, cuya disposición fue excelente e inmediata ya que, en cuanto nos pusimos en contacto con sus responsables, procedieron a la limpieza del campus y el domingo ya estaba prácticamente acondicionado».

De cara a futuras fiestas en la zona, el rectorado no contempla implantar medidas especiales para asegurar la salubridad del campus. Sí pide, por otra parte, «una llamada a la responsabilidad y al respeto por algo que es de todos y todas. El campus es y debe seguir siendo un espacio abierto a todas las personas que deseen utilizarlo, y ha de respetarse como deben ser respetados todos los espacios públicos».

También respeto y sentido cívico pidió ayer Esteban Aparicio, concejal de Seguridad Ciudadana y presidente de Emulsa. A su juicio, la empresa municipal de limpieza no puede «mirar a otra parte» ante una concentración tan alta de residuos en Gijón, aunque la responsabilidad de esta limpieza recaiga sobre terceros. «Desde luego no podemos evitar un evento de estas características si cuenta con toda las licencias, es un problema de civismo y ante eso es difícil concienciar», señala el concejal.

Castiello, la siguiente

Este fin de semana se puso en práctica por primera vez la normativa municipal que recomienda vallar el perímetro de las fiestas de prau para controlar la entrada de 'botellón'. Aunque la mayoría de los festejos han decidido mantenerse como en años previos, las citas más multitudinarias han optado por delimitar el prau de la fiesta. Castiello ya ha anunciado que lo hará al igual que Cabueñes.

«Es una experiencia piloto que se propuso a las comisiones para controlar los efectos negativos del alcohol. La verdad es que si para la comisión de festejos los resultados han sido satisfactorios, para nosotros no lo están siendo», reconoce Aparicio. Para las próximas fiestas que repitan el proceso, asimismo, no se contempla la instalación de contenedores a las afueras del prau de la fiesta. «No es una cuestión de instalar más papeleras o contenedores, es cuestión de educación», concluye el edil.

Para la comisión de festejos, este debate «no tiene fundamento» al haber asumido de manera total la responsabilidad de lo que ocurre en el interior del prau. «Mi responsabilidad está en el recinto de la fiesta», responde Ignacio Moro, de la comisión de festejos de Cabueñes. Durante el fin de semana, Moro se mostró muy satisfecho con el control realizado sobre el 'botellón'.

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