Emulsa pondrá cierres en los contenedores de basura general y limitará sus días de uso

Una mujer deposita una bolsa en un contenedor para residuos orgánicos, con un diseño similar al que tendrán los nuevos de basura general con cierre automático. / JOAQUÍN PAÑEDA
Una mujer deposita una bolsa en un contenedor para residuos orgánicos, con un diseño similar al que tendrán los nuevos de basura general con cierre automático. / JOAQUÍN PAÑEDA

La medida pretende fomentar la separación de residuos, forzando a los ciudadanos a usar los de reciclaje para no acumular restos

IVÁN VILLAR GIJÓN.

En un futuro próximo, los gijoneses tendrán dos alternativas a la hora de sacar su basura doméstica a la calle. La primera, separar en casa las fracciones que pueden ir a los contenedores de reciclaje (restos orgánicos, envases, vidrio y papel, que representan más del 70% de lo que aún se tira mezclado dentro de la habitual bolsa negra) y tirarlas cualquier día de la semana. La segunda, acumular varios días todos los restos en el domicilio, hasta que se pueda usar el contenedor de basura general.

Emulsa trabaja en fórmulas que permitan incrementar lo más rápido posible el porcentaje de separación de residuos en Gijón, actualmente en el 25,3%, para cumplir con la normativa europea que obligará en 2020 a destinar al menos el 50% de la basura al reciclaje y la reutilización. Y uno de los métodos por los que apostará será por el de «dificultar el depósito de residuos no reciclables», con la intención de «motivar» mediante la disuasión a los ciudadanos que aún no realizan la separación de los diferentes tipos de restos en casa. En esta línea, entre las medidas que recogerá el futuro plan municipal de residuos, pendiente de aprobación por parte de la junta de gobierno tras haber pasado ya por el consejo para la prevención de residuos y el consejo de administración de Emulsa, se incluye la instalación de cerraduras de control de acceso en los contenedores de la denominada 'fracción resto' (la basura general), así como la implantación de un calendario de aperturas de los mismos. Es decir, que se pondrán cierres que estarán programados para que solo puedan utilizarse «unos días determinados». Los envases, vidrio, papel y desechos orgánicos sí se podrán tirar en los contenedores correspondientes cualquier día de la semana.

Para la puesta en marcha de esta medida, programada para 2019, se prevé la adquisición de 3.417 cierres de control, que se instalarán tanto en contenedores de superficie como en los soterrados. En el caso de los primeros, se aprovechará la renovación de los mismos y la implantación de un nuevo modelo de contenedor, similar a los que ya existen para restos orgánicos y a los que se están poniendo en algunos barrios para envases, vidrio y papel, que viene preparado para la colocación de este tipo de dispositivos. El coste de las cerraduras, el de las baterías necesarias para su funcionamiento durante los cinco años de vigor del plan de residuos y el de realización de las oportunas campañas informativas se estima en 1,1 millones de euros.

Se contempla una excepción «para solucionar el previsible problema de los pañales, por tratarse de un residuo no reciclable cuya permanencia en la vivienda durante varios días no es aconsejable por cuestiones de seguridad». La solución que se plantea a este supuesto es «la instalación de un contenedor adicional en ciertas estaciones para la recogida específica de pañales». Emulsa haría un estudio demográfico «para emplazar dicho contenedor en función de las necesidades de la población». Su uso se regularía mediante un cierre que solo podría abrirse «con una tarjeta específica para aquellas personas que la soliciten y acrediten la necesidad de acceder a ese contenedor».

Acabar con el anonimato

En los días que se permita el uso de los contenedores de basura general, el acceso no será libre, sino que se regulará previsiblemente mediante la tarjeta ciudadana, que será necesaria para su apertura. De este modo se pretende además «romper el actual anonimato en el depósito de residuos no reciclables», obteniendo información de «qué ciudadanos hacen uso de estos contenedores, sus frecuencias, horarios, etcétera». Gijón lidera a nivel comunitario un proyecto con ayuntamientos de Bélgica (Bruselas y Amberes), Noruega (Bergen), Grecia (Heraklion), Eslovenia (Maribor), Italia (Imola), Malta (La Valeta) y Rumanía (Drobeta-Turnu Severin) para el uso aplicado de las tecnologías de la información en el seguimiento de los residuos urbanos depositados por los ciudadanos en los contenedores, «con el fin de estudiar hábitos de uso y medidas de control de esos depósitos, ya sea en función del peso, volumen o frecuencia, para así poder aplicar políticas que incentiven al reciclaje y a la minimización de residuos generados».

Esta recopilación de los datos sobre cómo se deshacen los gijoneses de su basura aparece ligada a otra medida del plan de residuos, que es el «estudio» de los diferentes sistemas que existen en España y Europa de pago por generación, esto es, la vinculación de la tasa de basuras al volumen de residuos que cada ciudadano arroja al contenedor general. Emulsa entiende que sería una facturación «más justa», que contribuiría a «reducir la generación de residuos por medio de la motivación económica». Por el momento la empresa municipal se limitará a «analizar la viabilidad» de poner en marcha esta tasa «diferenciada y variable», si bien en el corto plazo se pretende promover ya el pago por generación «ligado a la generación de los residuos comerciales y similares a domésticos, no generados en los hogares». Es decir, que se probará primero a nivel empresarial.

En paralelo a incrementar el porcentaje de basura que acaba en los contenedores de reciclaje, el plan de residuos también aspira a reducir el volumen total de desechos con medidas encaminadas tanto a la prevención como a la reutilización. Y para predicar con el ejemplo, se incluye una centrada en la prevención de residuos en la propia administración local, mediante el fomento de la impresión a doble cara, la instauración de procedimientos de control interno del consumo de fotocopias y papel, la potenciación de la tramitación electrónica, entre otras buenas prácticas.

La apuesta por la reducción de residuos llegará a lugares como los centros escolares y las eventos en la calle. En los primeros se pretende fomentar en las aulas la elaboración y entrega de los trabajos en formato digital, evitando su «impresión innecesaria» y se proponen además acciones como la instalación de bandejas en todas las clases para la reutilización de papel y la creación de una línea de ayudas para la adquisición de pizarras electrónicas, ordenadores y proyectores. También se facilitarán envoltorios reutilizables «como alternativa al papel de aluminio, que solo tiene un uso y para cuya fabricación se necesita una ingente cantidad de energía».

Más pan y menos plástico

En lo que respecta a las fiestas y eventos culturales, lúdicos o deportivos, se propone priorizar en ellos el uso de «vasos y vajillas retornables», que podrían ser proporcionados por el propio Ayuntamiento a cambio de una fianza de la que se descontaría cada vaso entregado de menos, prohibir los envases de un solo uso cuando se pueda disponer de otras alternativas como barriles o envases de vidrio reutilizables, servir las comidas siempre que sea posible en «vajillas comestibles» como rebanadas de pan, empanadas, pasta brisa o pan de pita, y fomentar el uso de productos a granel. También evitar el uso de publicidad impresa de un único uso, como los folletos, y en su caso emplear para ello papel reciclado. Se propone además la obligatoriedad de redactar un Plan Específico de Residuos como parte de la documentación a presentar para la obtención de los permisos necesarios para la realización de eventos.

En la misma línea de la prevención, el plan de residuos prevé la puesta en marcha de un programa para «reducir la publicidad no deseada». Señala que estudios realizados en Francia cifraron en 40 kilos la publicidad y el correo no solicitado que recibe cada año un hogar medio y propone cambios en la ordenanza municipal de publicidad como la creación de un registro de ciudadanos y comunidades que hayan manifestado su negativa a recibir en sus buzones revistas, folletos y otros soportes no deseados. También la distribución de pegatinas de 'No a la publicidad' y la búsqueda de acuerdos voluntarios con el sector con el objetivo de «reducir la cantidad de residuos de papel asociados a la distribución gratuita de publicidad» y obtener su compromiso de «hacer más uso de la publicidad audiovisual, en internet o en otros soportes que generen menos residuos».

Más información

Estudio del 'pago por generación

El plan de residuos propone estudiar los sistemas que hay en otros ciudades para vincular la tasa de basuras a los residuos generados por cada ciudadano. Si bien la medida se limita a «analizar la viabilidad» de su implantación en Gijón, sí se plantea aplicar este tipo de facturación a los residuos comerciales y similares a domésticos, pero no generados en los hogares.

Sin papel de aluminio en los colegios

En la línea de prevenir la generación de residuos, propone reducir los envases asociados a la comida en los colegios y en concreto el uso del papel de aluminio. Plantea para ello campañas de comunicación dirigidas a profesores, alumnos, familias y responsables de comedores y la entrega de envoltorios reutilizables.

Vasos y vajillas reutilizables en los eventos

Los organizadores de fiestas y eventos culturales, lúdicos y deportivos deberán presentar un plan de residuos y priorizar el uso de vasos y vajillas reutilizables, que podrán ser prestadas por el propio Ayuntamiento previa fianza. Para servir comida tendrán que usar cuando sea posible «vajillas comestibles» (rebanadas de pan, empanadas, pan de pita, etcétera).

Menos papel en la administración

Como forma de dar ejemplo, entre las medidas para la prevención de residuos se incluye la adopción de buenas prácticas en la propia administración para reducir el uso de papel, fomentando la impresión a doble cara, la implantación de procedimientos de control interno del uso de fotocopias y una mayor utilización de las comunicaciones electrónicas.

Reducir la publicidad en los buzones

Se proponen cambios en la ordenanza de publicidad, como la creación de un registro de comunidades y ciudadanos que hayan manifestado su negativa a aceptar publicidad no deseada en sus buzones, con sanciones para las empresas distribuidoras que incumplan esta voluntad. También el reparto por parte del Ayuntamiento de pegatinas de 'No a la publicidad'.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos