Escolares de La Corolla piden perdón al mar

Niños de cuarto de Primaria de La Corolla, en el Acuario. /  C. SANTOS
Niños de cuarto de Primaria de La Corolla, en el Acuario. / C. SANTOS

Los grupos de cuarto de Primaria presentan un plan de sostenibilidad aliados con el Acuario, el Oceanográfico, el Museo Marítimo y la SIBI

MARLA NIETO GIJÓN.

«Querido mar, te escribo en nombre de mis compañeros y en el mío propio para pedirte perdón. Perdón por tantos años de egoísmo, de vertidos descontrolados y de contaminación. Como si pudieras disolverlo todo y hacerlo desaparecer». Así de emotiva fue la carta que Marina, una de las alumnas del colegio La Corolla recitó ayer en el Acuario con motivo de la presentación del proyecto 'La mar de vida'. La iniciativa arrancó a principios de curso y en ella participaron niños de cuarto de primaria con el fin de trabajar en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 14: 'Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos'.

«Es una actividad de aprendizaje-servicio. Todo lo que se trabaja en las diferentes disciplinas del aula, desde Lengua o Informática hasta Ciencias Naturales, de forma transversal revierte en lo que sería la sociedad, en este caso, concienciar sobre la importancia del respeto hacia el medio marino», explicó la coordinadora de proyectos del centro. Durante estos meses, han llevado a cabo el proyecto en cinco pasos: «Conocer, compartir, repensar, proponer y concienciar».

En este «meter los pies en el agua», como así lo llaman ellos, han requerido la ayuda de diferentes «cómplices». La Sociedad Internacional de Bioética (SIBI) les enseñó la labor que realizan y varios conceptos. Del Acuario partió la propuesta. Así, hicieron una campaña de búsqueda de información en redes sociales con Oceánicas, mujeres pioneras del mundo de la oceanografía, quienes les iban dando respuesta a todas sus dudas. El Instituto Oceanográfico y el Museo Marítimo de Asturias también colaboraron. Trabajaron además con sus propios abuelos, que les contaron cómo eran las cosas cuando ellos fueron jóvenes: «Utilizábamos bolsas de tela para hacer la compra y la comida la teníamos en casa, en el huerto», argumentó la abuela de una de las niñas en un vídeo que les envió desde Polonia y que la propia nieta iba traduciendo.

«Son excelentes»

El presidente de la SIBI, Marcelo Palacios, destacó que «los alumnos nos han aportado unos trabajos preciosos y excelentes». Al finalizar el acto, los niños le regalaron una colección de los carteles que diseñaron durante el proyecto y al Acuario, una tortuga hecha a base de 'basuraleza', es decir, «piezas creadas a base de residuos que los humanos abandonaron en la naturaleza».