«España es el país que más gasta en prostitución de la UE y Asturias destaca»

Rosa Cobo, con su libro, presentado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. /  PALOMA UCHA
Rosa Cobo, con su libro, presentado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. / PALOMA UCHA

«No hay que perseguir, criminalizar o multar a la prostituta, sino al putero y al proxeneta», afirma la socióloga Rosa Cobo, Comadre de Oro 2018

CH. TUYA GIJÓN.

«Hay en marcha una campaña muy potente para blanquear la industria de la prostitución. Es un lobby muy fuerte al que le sale gratis actuar». Rosa Cobo suma en su tarjeta de visita muchas claves. Es profesora titular de Sociología en la Universidad de Coruña, autora del libro 'La prostitución en el corazón del capitalismo', integrante del movimiento político abolicionista de la prostitución y, desde febrero pasado, Comadre de Oro 2018.

La galardonada por la Tertulia Feminista Les Comadres volvió ayer a Gijón. Lo hizo para dar una charla sobre su libro, publicado hace un año. Doce meses después, Cobo ve «motivos para el pesimismo y el optimismo». En el lado del vaso medio vacío, encuentra Cobo el hecho de que «España es el país de la Unión Europeo con mayor gasto en prostitución», un liderazgo en el que Asturias «tiene un lugar destacado. Es de las comunidades que más invierte en esta industria».

En cuando al vaso medio lleno, se mostró convencida de que «ahora es mucha más la gente que comprende que la prostitución es una fuente inagotable de explotación sexual para las mujeres».

«Espero cambios de un Gobierno con Carmen Calvo como ministra o vicepresidenta»

De hecho, el nuevo Gobierno central, presidido por Pedro Sánchez, es otro «motivo para la esperanza». La socióloga aseguró que «muchas feministas socialistas están a favor de la postura abolicionista» y no dudó de que un Ejecutivo «en el que Carmen Calvo será vicepresidenta o ministra hará cambios en este terreno».

Unos cambios que no pasan, «de ninguna manera», en penalizar a las trabajadoras sexuales. «No hay que perseguir, criminalizar o multar a la mujer que ejerce la prostitución. Hay que hacerlo con el putero, porque sin demanda no habrá prostitución, y con el proxeneta».

Este último es sobre el que sitúa la diana de la ley. «Los proxenetas se autodenominan empresarios del sexo y viven con una extraordinaria libertad, pese que la suya es una economía ilícita. Muy pocos entran en la cárcel. Solo lo hacen aquellos que, además, tienen vínculos con el narcotráfico».

«Un sindicato requiere fondos»

A su juicio, los proxenetas gozan de impunidad «porque existe un lobby de la prostitución muy fuerte. La prostitución nació del patriarcado, pero a mediados de la década de los 80 se ha convertido, en manos del capitalismo neoliberal, en un negocio internacional».

Un negocio que, asegura, «forma un lobby muy potente, con empresarios que tienen otros negocios y no sabemos que invierten también en este». Lobby empeñado, dice Cobo, «en blanquear ahora la imagen de esta industria».

Como prueba de ese campaña de 'blanqueamiento' aporta la charla ofrecida por una joven universitaria que se confesó prostituta. «Está manejada por los lobbys de prostitución. Habla de crear un sindicato, pero eso necesita mucho dinero y las mujeres que trabajan en la prostitución tienen muy pocos recursos, vienen de la pobreza».

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