Estaciones de quita y pon para esquivar el vandalismo

Estación de bicicletas en la zona de Fomento. / E. C.
Estación de bicicletas en la zona de Fomento. / E. C.

El nuevo servicio de bicicletas de alquiler anula por las noches sus paradas junto a las zonas de copas

I. VILLAR GIJÓN.

Las bicicletas de uso público se han convertido en los últimos años en un elemento más del mobiliario urbano. Y con ello, en un nuevo objeto de atracción para el vandalismo callejero. Lo saben muy bien en Granada, donde la empresa china Ofo se vio obligada a dejar de prestar servicio pocos después de su llegada a la ciudad nazarí por los continuos destrozos que sufrían sus vehículos. Muchas de sus bicis acabaron en el río Genil y otras colgadas de árboles, muros o cables, cuando no mutiladas. Se rompían cuadros, manillares y candados, desaparecían ruedas, sillines y cestas... E incluso se vieron bicicletas enteras cargadas en la baca de algún coche. En San Sebastián solo el pasado mes de julio desaparecieron una decena de los vehículos del servicio municipal Dbizi, con lo que la cifra de bicis sustraídas en la capital guipuzcoana alcanza las 114 en cinco años, según recoge 'El Diario Vasco'. A ello se sumó además un incremento de los destrozos durante todo el verano, especialmente durante la Semana Grande donostiarra. Hasta el punto de que cuando acabaron los festejos 40 de las 95 bicicletas estaban en el taller, algunas tras haber sido rescatadas del cauce del Urumea.

En Gijón, según destacan los responsables de los dos servicios de alquiler existentes, de momento los casos son muy aislados. Recientemente, no obstante, Tucycle tuvo que sacar una de sus bicicletas del fondo de las aguas del Muelle, incidente que ya ha sido denunciado y para cuya resolución se están revisando las cámaras de la zona. «En todo este tiempo el vandalismo ha sido prácticamente nulo. Después de miles de alquileres y con tanta gente pasando por delante de nuestras bicis, sobre todo en verano, el único problema reseñable ha sido este, y eso es digno de resaltar», afirma David Gómez, uno de los impulsores de este servicio que está en funcionamiento desde junio.

Además de por el hecho de que «igual Gijón es una ciudad avanzada y segura, porque tuvimos las bicis en el Metrópoli y no hubo ningún problema», el empresario atribuye parte de ese bajo índice de daños intencionados a las posibilidades que ofrece su modelo de negocio frente a los basados en estaciones físicas. «Una de las ventajas es que podemos anular paradas en cualquier momento. Y es lo que hacemos por ejemplo con las de Fomento y la Escalerona, que son las que podrían dar más problemas por las noches por la concentración de gente y alcohol. Desde las ocho y media de la tarde hasta las nueve de la mañana en esas estaciones no se puede aparcar, para alejar las bicis», explica. Del mismo modo, «si en Gijón o en cualquiera de las ciudades en las que vamos a desembarcar viéramos que un barrio da problemas, directamente suprimiríamos los aparcamientos de esa zona. Pero creo que los ciudadanos también miran por el servicio por su propio interés, porque si no se quedarían sin esa opción de desplazamiento».

Parte de daños desde la 'app'

Apunta que en breve la aplicación móvil que se utiliza para el alquiler de las bicicletas incluirá una opción para que los usuarios puedan informar de forma directa sobre incidencias, como por ejemplo daños que descubran en los vehículos. Será uno de los avances tras unos primeros dos meses de servicio «muy satisfactorios», en los que Tucycle suma ya 9.800 usuarios -la previsión eran 5.000 en su primer año- y «miles de viajes». También están en estudio la adopción de medidas de 'gamificación' -esto es, incentivar determinadas prácticas a través de juegos como ofrecer descuentos a cambio de trasladar bicis a estaciones de baja ocupación- y la creación de tarifas planas trimestrales, semestrales y anuales que permitirían hacer un número ilimitado de alquileres -de un máximo de dos horas cada uno- a lo largo del día.

También Guillermo Díaz, de Gijón Bici, asegura que los daños son muy esporádicos. «No podemos decir que esta sea una ciudad de vándalos. Siempre puede haber algún gracioso que corte el sillín con un 'cutter', pero no hay nada generalizado. Y menos como lo de Granada, que fue salvaje. De hecho, en Gijón nunca hemos tenido que ir a declarar a ningún juicio por vandalismo, como sí hemos hecho en otras ciudades. La gente respeta nuestras bicicletas, y donde más problemas tenemos es con los grafitis sobre las marquesinas», señala. Y aunque admite que «en su momento lanzaron alguna desde el Cerro» y que cuando sus vehículos usaban ruedas con cámara de aire «si nos pincharon alguna vez todas las de una estación», considera que en una trayectoria que va ya por los catorce años estos problemas son «anecdóticos». Como los robos de vehículos: «Alguno hemos tenido, pero es difícil llevarse una de nuestras bicis. Son robustas, hechas para resistir en ciudad y sus piezas no valen para otras. Puestos a robar, supongo que prefieren otras».

Díaz manifiesta su satisfacción por la buena respuesta que ha tenido la reciente renovación de su flota y las estaciones. «La multiplicación de usos ha sido tremenda y a veces hay problemas para encontrar una bici libre», asegura. Ese lavado de cara conllevó cambios de funcionamiento, como la supresión del pin para el alquiler «que facilita el uso» y la ampliación del servicio a las 24 horas del día. «Pensé que no habría muchos usos nocturnos, pero sí que los hay».

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