«Expulsar a Ultra Boys de El Molinón es complejo, no existen jurídicamente»

El concejal Esteban Aparicio, en su despacho del Ayuntamiento. / DAMIÁN ARIENZA
El concejal Esteban Aparicio, en su despacho del Ayuntamiento. / DAMIÁN ARIENZA

«Está claro que la sociedad pide un castigo ejemplar para estos actos violentos, pero siempre hay que mirar a las herramientas legales existentes»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Esta ha sido una semana intensa para Esteban Aparicio, concejal de Seguridad Ciudadana, Movilidad y Transportes. Después de el ataque ultra a un pub de Cimavilla, y con la sociedad civil gijonesa movilizada, Aparicio ha sido uno de los principales interlocutores entre el Consistorio y el Sporting. El objetivo, tratar de atajar definitivamente estos comportamientos.

-El jueves se mantuvo una reunión entre el Ayuntamiento y el Sporting en la que se decidió crear una comisión antiviolencia. ¿En qué consistirá?

-De momento, es una cosa muy inicial: les notificamos protocolariamente el requerimiento al que se llegó en el Pleno. Se dan cuenta de que hay un problema y expusieron lo que venían haciendo siguiendo el protocolo de erradicación de violencia en el deporte, su seguridad en el campo y la coordinación con la Policía Nacional. Estuvieron abiertos a cumplir con lo que el Ayuntamiento les manda. Ya tienen alguna estructura interna formada para guardar el protocolo y sugirieron incorporar a personas externas a su comisión interna. Medidas concretas no se pudieron barajar.

-¿Ha visto al Sporting con la determinación de erradicar de la violencia en el entorno del club?

-Entiendo que sí. De hecho, se van a entrevistar con el delegado del Gobierno, que quiere convocar a primeros de mayo la Junta Local de Seguridad. Les he visto implicados en este acuerdo.

-¿Cree que desde el club se ha podido hacer más para no llegar a esta situación?

-Para atajar los comportamientos en el campo se han tomado medidas que no se han tomado en otros clubs de Segunda División. De todas formas, si hay hechos en contra de la normalidad toca seguir mejorando, aunque imputar unas actitudes a personas concretas no es mi función.

-La sociedad civil gijonesa se ha movilizado para decir basta. ¿Será este un punto de inflexión?

-Hay que valorar que la sociedad se ponga en contra de todas las violencias, eso para mí es siempre positivo. El efecto, sin embargo, se consigue en el medio plazo. Que en las calles se note es un proceso de meses o años, como en la implantación de las medidas de prevención a agresiones sexistas, que cada vez tienen más rechazo social.

-Clubes como el Barcelona o el Madrid optaron en su día por expulsar del estadio a los seguidores radicales. ¿Es este modelo aplicable en Gijón?

-Una de las cosas que nos comentó el Sporting es que Ultra Boys no existe, jurídicamente hablando. Y la identificación de quién es de Ultra Boys para una hipotética expulsión es compleja pese a tener la colaboración de la Policía. De todas formas es una fracción del problema: en estas ciudades donde se les ha expulsado sigue habiendo noticias sobre violencia.

Análisis de los expertos

-Habla de diseminar a los radicales por el campo. ¿Cree que acabar con la grada de animación podría ser incluso contraproducente?

-No creo que sea así, puede ser una de las medidas que se adopten, pero todavía estamos en una fase muy inicial. Primero los expertos y la Policía tendrán que emitir su análisis de la situación.

-Desde el observatorio se hablaba de que no eran casos aislados sino que se trata de un grupo organizado. ¿Está de acuerdo?

-Todos sabemos que hay un grupo que se llama Ultra Boys, aunque no estén registrados en ningún sitio y que hay miembros de ese grupo que están implicados en actos violentos. Pero ojo, hay personas que llevan camisetas de Ultra Boys y no forman parte del grupo y viceversa. El problema es cómo los vamos identificando.

-¿Entiende que desde una parte de la sociedad se hable de impunidad tras muchos casos que se han saldado sin sanciones?

-No quiero que de mis palabras parezca que cargo contra los jueces, ni mucho menos. Lo que igual crea algo de malestar o alarma social es que haya gente que tiene condenas o juicios pendientes por hechos graves y estén en la calle reincidiendo. Está claro que lo que pide la sociedad es un castigo ejemplar, pero siempre hay que mirar a las herramientas legales existentes.

-¿Qué opinión le mereció al gobierno local la reunión de la cúpula del Sporting con varios ultras, dos de ellos con orden de alejamiento de El Molinón, para preparar el homenaje a Quini?

-La impresión fue muy mala, como la de todo el mundo. Ya la puso de manifiesto mi compañero Jesús Martínez Salvador y representa muy bien lo que pensamos todos. Ahora bien, lo que hay que preguntarse es si en un estado de derecho garantista esa foto constituye delito de algo. Puede ser un acto de ignorancia, como dicen ellos, o de falta de estética. Yo el primer error siempre lo contemplo como eso, como un error. El segundo ya me parecería mucho más raro, no creo en las casualidades. Y a partir de la tercera, imagínase...

-¿Debería haber dimisiones por ello?

-Eso hay que preguntárselo a la gente del Sporting de Gijón. En las cuestiones internas no me meto. Imagínese que esas personas son ahora condenadas por algo... Mientras ahora solo sean presuntos, desde el punto de vista jurídico, es complicado que se pueda exigir cosas a alguien.

Necesidades de la Policía

-La Policía Local habla de incorporar a 70 efectivos más para cubrir las necesidades básicas de la plantilla.

-Y son cautos. En la actualidad tenemos 317 efectivos y estamos pidiendo al ministerio que ascienda a 392, que sería muy justito para cumplir el ratio necesario en relación a la población. Somos una zona portuaria, industrial y un destino turístico, por lo que vemos necesario aumentarlo como en el caso de los Bomberos.

-¿Se presenta así algún problema sustancial para mantener la seguridad en la ciudad?

-Tenemos unos cuerpos de seguridad muy eficientes y eficaces, lo que hace de Gijón una de las ciudades más seguras de España. Lo que pedimos es adelantar la edad de jubilación a 60 años para tener una policía más joven. Estamos en una media de edad de casi 50 años y es lógico que haya más dificultades para los mayores. Sin embargo, hasta que se relaje la normativa presupuestaria estatal veo complicado que se pueda ampliar y rejuvenecer la plantilla.

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