La extracción del agua acumulada en el túnel del metrotrén de Gijón finalizará en dos meses

Nivel actual del agua en las inmediaciones de El Molinón. Se vienen bombeando una media diaria de entre 1.400 y 1.500 metros cúbicos de agua desde un pozo ubicado en El Bibio. / TRAGSA / ARNALDO GARCÍA
Nivel actual del agua en las inmediaciones de El Molinón. Se vienen bombeando una media diaria de entre 1.400 y 1.500 metros cúbicos de agua desde un pozo ubicado en El Bibio. / TRAGSA / ARNALDO GARCÍA

Quedan por bombear 90.000 metros cúbicos de los 170.000 que lo anegaban. El vaciado concluirá la primera quincena de marzo

MARCOS MORO GIJÓN.

Dos meses de trabajos. Ese es el plazo que maneja el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) para la finalización del vaciado de agua completo del túnel del metrotrén. La entidad responsable del mantenimiento de esta galería subterránea, que lleva sin uso desde su excavación hace ya doce años, asegura que las labores avanzan con normalidad y según las previsiones.

Desde el pasado 1 de octubre, la empresa pública Tragsa, a la que Adif ha encomendado esta tarea, ha venido bombeando una media diaria de 1.400 y 1.500 metros cúbicos (entre 1,4 y 1,5 millones de litros de agua). Faltan por extraer en este momento aproximadamente unos 90.000 metros cúbicos (90 millones de litros) de los 170.000 metros cúbicos (170 millones de litros) que había inicialmente. Se han eliminado por tanto cerca de dos tercios del líquido acumulado de extremo a extremo del corredor ferroviario, desde Las Mestas hasta el Museo del Ferrocarril. El nivel del agua ha bajado de forma patente, tal y como refleja la imagen que ilustra esta información y que revela la situación actual en las inmediaciones de El Molinón del tubo de ocho metros de diámetro libre y casi cuatro kilómetros de largo. Si no surge ningún contratiempo, está previsto que los trabajos de extracción del agua concluyan en la primera quincena de marzo.

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Las labores se vienen desarrollando mediante bombas eléctricas desde la calle del Pintor Antonio Suárez, en El Bibio, donde existe un pozo de acceso al túnel, concebido para funcionar como salida de emergencia del metrotrén. Junto al equipo principal instalado a la altura de este pozo trabajan otros dos equipos de apoyo, bombeando desde el interior de la propia galería. El agua extraída se vierte directamente a la red de alcantarillado mediante una conexión con el colector de desagüe.

Tragsa cobrará más de un millón para controlar durante dos años que no vuelva a inundarse A diario se saca con los equipos un caudal de entre 1,4 y 1,5 millones de litros

Como paso previo al inicio de los bombeos, se han realizado trabajos de adecuación de los accesos y de retirada de elementos en desuso, así como la consolidación de andamios para descender al túnel y la preparación de la conducción necesaria para el bombeo. Para llevar a cabo el vaciado se sigue el procedimiento específico diseñado por la empresa de ingeniería Geocisa, del grupo ACS, que tiene en cuenta la ubicación del túnel en una zona urbana. En él se fijan las líneas generales de trabajo, así como parámetros referentes al caudal máximo autorizado de vertido a los colectores de la ciudad, los caudales críticos, los controles freáticos en el exterior del túnel, el control de movimientos en el exterior del túnel y su comparación con los umbrales de alerta, y los controles de la lámina de agua en el interior de la infraestructura. Además, un plan de auscultación del procedimiento está evaluando el adecuado progreso de los trabajos de extracción del agua.

Abandono desde 2014

El túnel del metrotrén se inundó porque se dejó de entrar en él para realizar tareas de conservación y mantenimiento. El abandono se produjo en 2014. En aquel año, a la empresa que venía encargándose del mantenimiento del túnel, Ofiteco, se le terminaba el contrato y advirtió a Fomento de que la instalación que dejaba atrás estaba averiada. Una de las bombas de achique no funcionaba y había problemas en el circuito eléctrico. El agua entraba y seguiría haciéndolo si no se tomaban medidas.

La decisión de dejar que se anegase tomó durante la etapa de Ana Pastor al frente del ministerio. En 2015 sus técnicos elaboraron un informe admitiendo que «la alternativa de abandonar el túnel, sin reponer sus instalaciones, resulta bastante atractiva desde el punto de vista económico». Aquel documento reconocía incertidumbres sobre cuánto tardaría el llenado o cómo reaccionaría el subsuelo que rodeaba el tubo, pero como no existía en el horizonte un impulso al plan de vías, la Administración central terminó dejando que las aguas siguieran su camino.

Xixón Sí Puede, y más concretamente el recién dimisionario edil David Alonso, fue quien sacó a la luz la inundación del túnel del metrotrén en unas imágenes que causaron un gran revuelo en las navidades de 2016. Aquellas fotos se convirtieron en una metáfora de la desatención ministerial ante las obras ferroviarias pendientes en la ciudad desde hacía más de una década.

La llegada a Fomento del ministro Íñigo de la Serna abrió una etapa distinta. Su equipo fue el que contrató los estudios para definir un procedimiento de extracción del agua seguro, que evitara problemas de subsidencia a lo largo del trazado del túnel. Este término, el de las subsidencias, es el fenómeno geológico que explica el hundimiento progresivo de la superficie del terreno como consecuencia de trabajos de minería, colapso de cavidades subterráneas, extracción de agua o petróleo, o desecación. El efecto visible de la subsidencia son los asientos de los cimientos de los edificios, cuando se dice que éstos pisan, lo que suele provocar agrietamiento en las viviendas y zonas comunes.

Finalmente ha sido el equipo del ministro José Luis Ábalos el encargado de la ejecución del contrato firmado con Tragsa en los estertores del Gobierno del PP por un importe de 1.068.121 euros. Un contrato que además del encargo del vaciado completo de agua incluye el mantenimiento del túnel durante 24 meses.

Según explicaron desde Adif, estas tareas de mantenimiento y su frecuencia serán idénticas a las que se somete a este tipo de infraestructuras: control de los circuitos eléctricos, de seguridad y de la bomba que se instalará para extraer el agua que vaya apareciendo. El agua que anega el túnel del metrotrén procede de filtraciones de acuíferos del exterior. Este agua se cuela por las juntas de las dovelas que revisten las paredes de la galería subterránea, que no son estancas.