Adiós a Ángel Mayor Villarejo, «sabio de la tribu» de los arquitectos

Adiós a Ángel Mayor Villarejo, «sabio de la tribu» de los arquitectos
El arquitecto Ángel Mayor, en una imagen de 2008. / PALOMA UCHA

Fue decano del colegio asturiano entre los años 1997 y 2003

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Falleció ayer en Gijón Ángel Mayor Villarejo, uno de los arquitectos locales que mayor huella han dejado en la ciudad. No era gijonés, nació en la localidad zamorana de Santa Croya de Tera hace 78 años, pero en la villa de Jovellanos dejó numerosas muestras de su talento, lo que le llevó a ser reconocido por sus compañeros de profesión, que le eligieron como decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, cargo que ejerció entre los años 1997 y 2003. También llegó a presidir la Hermandad Nacional de Arquitectos.

Llegó a Gijón prácticamente recién titulado por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y durante muchos años compartió estudio con otro de los más destacados arquitectos locales: Ramón Palat. Es más, Mayor Villarejo recibió numerosos galardones por su trabajo, entre los que se encuentra el XII Premio Asturias de Arquitectura de 1996, que recibió junto al propio Ramón Palat y Miguel Ángel Pérez de Arenaza y Joaquín Pujol, por el conjunto de piscinas del Real Grupo de Cultura Covadonga.

Pero los gijoneses pueden admirar muchos más ejemplos de su trabajo, como la rehabilitación de la Gota de Leche, la cooperativa Pablo Iglesias, del barrio de Pumarín, o el edificio de protección oficial de la parcela 3 del área residencial de roces, que obtuvo el galardón Plomada Ex-Aequo en 2011. Fuera del municipio de Gijón destaca las viviendas de promoción pública El Viso, en Tineo.

Intervino entre otras muchas obras en la reforma de El Molinón y la mejora de la Gota de Leche

Pero uno de sus últimos trabajos y que los gijoneses pueden contemplar día a día su evolución es el Plan Especial del Muro, realizado junto a los arquitectos Ramón y Jorge Palat. Ellos fueron los autores del trabajo que quedó en segundo lugar en el concurso de ideas planteado desde el Ayuntamiento de Gijón, ya que el primero se consideraba de difícil ejecución. El objetivo de estos profesionales se centraba en homogeneizar y embellecer la fachada marítima. Y todos aquellos que paseen hoy en día por el Muro pueden ver cómo este concepto se está desarrollando desde el puente del Piles hasta el entorno de El Náutico. Pero por su mesa de dibujo también pasó la reciente remodelación de la Tribunona y de la grada Norte del estadio de El Molinón.

La mayor parte de sus trabajos los firmó junto a Ramón Palat, pero también junto a otros compañeros como Gerardo Fernández, Celestino Braña, María Eugenia Pardo, Ángel Alonso o Pablo Cabello.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias reconoció el año pasado la trayectoria de Ángel Mayor al otorgarle la insignia de oro de la institución a los 50 años de ejercicio de la profesión. Durante el acto de entrega, al que Mayor no pudo acudir por su delicado estado de salud, glosó su figura José Ramón Puerto, vocal de Cultura del colegio, quien destacó su entrega a la profesión. Explicó que «Ángel es uno de esos sabios de la tribu, de esas personas que han dedicado muchas horas de su tiempo a trabajar por mejorar esta profesión y la vida de todos los que, novatos o veteranos, nos dedicamos a ella». Además, apuntó que «ha sido generoso en las palabras y en las acciones y, por eso, además de por su pericia como profesional, merece el reconocimiento de todos nosotros».

Pero el legado de Ángel Mayor también ha quedado para siempre en el propio Colegio de Arquitectos, ya que fue durante su decanato cuando en 2002 se compró el viejo edificio del Colegio Hispania, en Oviedo, para transformarlo en la sede colegial de la capital asturiana.

Repensar la ciudad

Ángel Mayor contribuyó a la transformación que sufrió Gijón en los últimos años. En mayo de 2008 ya decía en estas páginas que «estamos en un momento en el que hay que pararse a pensar. No hay que correr, sino saber cómo hemos llegado hasta el punto en que estamos y qué es lo que le conviene hacer para el futuro de Gijón». Es más, apuntaba que «considero muy importante la ampliación del campus de la Laboral para acoger las nuevas titulaciones universitarias». Abogaba por hacer en la ciudad una 'limpieza urbanística', ya que había algunos aspectos que no veía con buenos ojos: «Se ha ampliado la ciudad con un modelo de explosión urbanística poco humano, en el que se pierde el contacto social. Es el caso de Montevil, una zona de grandes avenidas y calles desérticas. Quizá esto respondía a las necesidades de vivienda en un determinado momento. Hoy en día, hay que reflexionar acerca de las necesidades urbanísticas y sobre cómo queremos que sea la ciudad. Hay que extender, no desperdigar, la ciudad».

Así entendía cómo tenía que ser el urbanismo gijonés Ángel Mayor, que deja esposa, María Isabel Casas, y tres hijos: Ángel, Juan y Javier. Sus restos mortales serán incinerados a las once y media de esta mañana en el Tanatorio Gijón-Cabueñes y a las cinco y media de la tarde se oficiará un funeral por su eterno descanso en la iglesia parroquial de la Asunción.

 

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