Fallece a los 81 años Manuela Herrero, exjefa del Negociado de Extranjería de la Comisaría

Manuela Herrero 'Manolita', en su despacho de la Comisaría de Policía, cuando conoció la noticia de su condecoración en 1998. / CAICOYA
Manuela Herrero 'Manolita', en su despacho de la Comisaría de Policía, cuando conoció la noticia de su condecoración en 1998. / CAICOYA

Casada con Florentino Fano, fundador de Funeraria Gijonesa, recibió en 1998 la Medalla al Mérito Policial

LETICIA ÁLVAREZ GIJÓN.

Hacía años que a Manolita no se la veía por el centro de Gijón. La vida es así de traidora. De la noche a la mañana arrebata una sonrisa y no queda otra, hay que resignarse y seguir hacia adelante. La familia Fano vivió así, con discreción y dignidad, el duro golpe que supuso ver a una mujer tan vital como ella enfermar e ir alejándose de la vida social. Ayer, la noticia fue aún peor. Manuela Herrero Flórez, por todos conocida como Manolita, decía adiós. Lo hacía junto a los suyos, a los 81 años y dejando como recuerdos imborrables un reguero de vivencias, imágenes y, claro, sonrisas. Porque a Manolita le bastaba sonreír con aquellos ojos claros y brillantes para conquistar a quien se le acercara.

Funeral en San Pedro

Así le sucedía a diario al frente del Negociado de Extranjería de la Comisaría de Policía de Gijón donde trabajó hasta su jubilación. Aquella joven vallisoletana, natural de Santeruas de Campos, tenía don de gentes para atender a aquellos primeros extranjeros llenos de papeles que buscaban anclar aquí su residencia. Ella se encargaba de hecho de coordinar todo lo relacionado a esos permisos y en alguna ocasión llegó a contar que, aunque la ley es la ley, a veces da lástima denegar a alguien esa solicitud. Por su dedicación y entrega en su trabajo como jefa de ese negociado, Manolita Herrero fue distinguida en 1998 con la Cruz del Mérito Policial con distintivo blanco. Fue en tiempos de Sergio Marqués, y en el marco de una fiesta patronal de la Policía en la que ella, junto a una decena de agentes fue la única administrativa distinguida. Su padre y su hermano fueron policías y a ambos debía haber empezado a trabajar en una Comisaría. A ellos, de hecho, dedicó entonces la cruz, que con tanta honorabilidad y orgullo, pero también con modestia supo llevar: «No he trabajado para ganarla, trabajo porque estoy encantada de hacerlo», explicó en una entrevista concedida con aquel motivo a EL COMERCIO.

Manuela Herrero había sacado la oposición a la Dirección General de Seguridad con apenas veinte años. Pronto comenzó a trabajar en la Comisaría de Policía de Gijón, donde era toda una institución.

Aquí conoció a quien se convertiría en su marido, Florentino Fano 'Tino', empresario e impulsor de Funeraria Gijonesa, de quien se hizo inseparable. Tino y Manolita tuvieron tres hijos Florentino, Covadonga y Javier, y cinco nietos, que ayer recibieron las primeras muestra de dolor en la capilla ardiente del tanatorio Gijón-Cabueñes que quedó instalada en la sala 8. Juntos estaban comprometidos con numerosas causas llegando a ser de los colaboradores más activos de la Cocina Económica y de otras iniciativas benéficas y sociales. Eficiente trabajadora, aficionada a la lectura, amable y elegante, Manolita quedará para siempre en el recuerdo de muchos gijoneses y aquellos extranjeros a los que ayudó a formalizar sus permisos de residencia.

Sus restos mortales recibirán mañana cristiana sepultura en el cementerio de Ceares. El funeral por su eterno descanso se oficiará el lunes, a la una de la tarde, en la iglesia de San Pedro Apóstol.

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