Fallece Antonio Garrido, creador del cartel de la sidra más popular

Garrido fue nombrado cofrade de los Siceratores en 2016. / P. NOSTI
Garrido fue nombrado cofrade de los Siceratores en 2016. / P. NOSTI

El artista mierense afincado en Gijón inició su vocación «casi sin darse cuenta» tras descubrir unos dibujos de su padre

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Elías Antonio Garrido Barrientos, conocido como Garrido, falleció el día 17 de este mes en Gijón. Su cartel '¿Qué tién esta sidra?' le dio la fama y sus dibujos y viñetas destilaban algo de socarronería y picaresca. Siempre sostuvo que nunca había cobrado nada por los derechos del cartel más popular de la sidra que cuelga de todos los chigres a lo largo y ancho de Asturias y parte del extranjero. Un cartel que recoge la cultura, mitos y sabiduría alrededor del mundo sidrero.

Su hija, María Antonia Garrido, le recordaba con mucho cariño y destacaba su lado más humano. «Como padre, como marido y como abuelo ha sido el mejor. Se fue un ángel». Lamentó que se le hubiera ido «el motor» de su vida y como artista lo definió como «único». «Él pintaba todos los días sus viñetas, aunque los carteles ya no tanto porque le costaba más trabajo», explicaba.

Ayer la despedida se llevó a cabo en el tanatorio de Cabueñes y su yerno, Ramón Fernández, recordaba que «siempre estaba haciendo viñetas, hacía dibujos para todos los amigos de forma desinteresada. Nunca dejaba de dibujar, hasta el día anterior a ser ingresado en Cabueñes estuvo haciendo un dibujo, que ha quedado a medio terminar».

Nacido en Ujo, Mieres, en 1933, a los ocho años se quedó huérfano de padre, poco tiempo después alguien le explicó que era aficionado a dibujar y heredó su pasión. «Él siempre decía que empezó a hacerlo casi sin darse cuenta», relato su hija.

Realizó su primer cartel para la fábrica de Mieres en la que trabajaba como metalúrgico en 1956. Desde entonces no paró de diseñar este gran formato, así como viñetas, chistes y carteles para las salas de cine en Mieres y Sama de Langreo en los años sesenta.

Muy aficionado al deporte, llegó a practicar baloncesto, fútbol, ciclismo y atletismo y consiguió quedar campeón de España en categoría de veteranos en lanzamiento de peso y disco. A pesar de su innata capacidad para el dibujo, nunca dejó de trabajar. Peón, tornero, oficial mecánico y, gracias a sus estudios de Graduado Social, jefe del departamento de Acción Social. De Mieres fue trasladado a la factoría gijonesa de Ensidesa, donde se prejubiló.

Pregonero de su barrio

Llegó como cronometrador del tren BEK y le dejaron elegir entre los poblados que la empresa tenía habilitados para sus trabajadores. Escogió Nuevo Gijón «porque fue el que me gustó», recordaba. No por ello se privó de denunciar con sus lápices el desmantelamiento de la zona que supuso ese traslado. Aunque siempre añoró su Mieres natal, hizo tan suyo el barrio que en 2001 le nombraron pregonero de las fiestas de Santiago. Un reconocimiento que asumía con naturalidad. «Cada vez que alguien me dice 'Garrido hacía falta que...' yo voy y lo hago».

Muy orgulloso de su trabajo como artista, siempre presumía de no haber cobrado nada por sus dibujos, aunque lamentaba haber encontrado alguna de sus viñetas «firmada por otra persona». Cuando se aficionó al montañismo y entró a formar parte del Grupo de Montaña Ensidesa, enseguida comenzó a realizar viñetas para su revista. En ella se encargaba de contar las anécdotas que les sucedían a los socios en las salidas al monte. «Las contaba de un modo muy gracioso. Había gente que decía que se las inventaba, pero ¡que va! es que sabía buscar el lado cómico a cualquier situación», recordó el presidente de esta entidad, José María de Saracho.