Fallece Francisco Prendes Quirós

Francisco Prendes Quirós, en un acto organizado por el Ateneo Republicano en 2002. /  PALOMA UCHA
Francisco Prendes Quirós, en un acto organizado por el Ateneo Republicano en 2002. / PALOMA UCHA

Durante una década estuvo al frente del Ateneo Republicano, del que era presidente de honor. Tenía 79 años Abogado, fue consejero de Presidencia en la preautonomía de Rafael Fernández

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«Republicano sin mácula», hombre de gran actividad intelectual y gijonés de pro, el abogado Francisco Prendes Quirós falleció ayer por la mañana en su domicilio de Gijón. Nacido en 1939, Prendes Quirós estudió Derecho y entró en la política unos años antes de la muerte de Franco, a través de Democracia Socialista Asturiana y de la mano de Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos. Se afilió al Partido Socialista Popular (PSP) en el que militaban Pedro de Silva y Fernando Morán y que presidía a nivel nacional Enrique Tierno Galván, a quien tenía como modelo político y cuyo retrato mantuvo siempre en su despacho de la calle Instituto. Se presentó como cabeza de lista de este partido a las elecciones de 1977 y permaneció como su presidente en Asturias hasta su absorción por el PSOE. Posteriormente, formó parte del Consejo Regional que, encabezado por Rafael Fernández, se encargó de negociar el Estatuto de Autonomía del Principado. Defendía una izquierda civilizada, conciliadora y siempre consideró «un asunto pendiente» la cuestión autonómica. Pero Paco Prendes, como era conocido en la ciudad, era ante todo republicano hasta la médula.

La república era para él más importante que el socialismo y cualquier otra ideología política, pues consideraba que «sin ella no puede haber una sociedad igualitaria en la que todos seamos ciudadanos y no súbditos». Lo demostró a lo largo de una década al frente del Ateneo Republicano de Asturias, que cofundó y del que ejercía en los últimos años la presidencia de honor. Aunque había dejado de participar activamente en el mismo, hasta el último momento permaneció en la militancia y en los últimos tiempos tenía entre manos un nuevo proyecto.

«Fue el alma máter del movimiento republicano 'puro' en Asturias durante los últimos años. Todo giraba en torno a él», reconocía ayer a EL COMERCIO un abatido Ernesto Burgos, quien compartió, como vicepresidente, los años de Prendes Quirós al frente del Ateneo. Desde la fiesta del oso en Llueves (Cangas de Onís) hasta el Día de la República, su presencia era más que habitual en todo acto conmemorativo, conferencia o actividad relacionada con la República, de las que con frecuencia era además promotor. Paco Prendes no era únicamente un intelectual, sino que «personificaba el modelo de ciudadano republicano». «Un ciudadano honrado, laico y buena persona que continuamente hacía gala de una gran generosidad». Lo ejemplificaba ayer Burgos recordando una invitación que recibió apenas llegado a Gijón. «No me conocía de nada, pero me llamó, estuvimos charlando en su casa y aquel mismo día me hizo regalos. Siempre estaba pendiente de todo el mundo y era amigo tanto de sus amigos como de sus enemigos», algo que requiere aún mejor talante. «No hay figura que lo reemplace», considera quien fuera su compañero en el Ateneo. «Los que quedamos somos discípulos de quien consiguió unir los distintos hilos del republicanismo que había dispersos». Su espíritu vehemente y extremadamente crítico, recordaba el actual presidente del Ateneo, Alejandro Villa, no era óbice para que Paco Prendes fuera «una persona básicamente optimista que se mostraba siempre cordial y cercano».

Conferenciante y columnista, fue autor de títulos como 'Florencio Valdés y el Jardín de La Isla' o 'Los pilares de Gijón' y durante años demostró a través de estas páginas su amor por la ciudad, en cuyo progreso, como destacó el presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual, «se implicó con gran dedicación».

Defensa gratuita

También destacó en su faceta profesional: en la Transición defendió gratuitamente a dirigentes de USO en causas relacionadas con problemas de orden público, y con él se formaron como meritorios muchos profesionales del derecho. «Es una pérdida notable», anotó ayer Sergio Herrero, presidente del Colegio de Abogados, quien destacaba que «durante muchos años fue un abogado de referencia». Estaba casado con Carmen Veiga, durante años edil socialista y directora del Teatro Jovellanos. Ella, sus hijos Francisco, Luis Carlos y Carmen, sus cinco nietos y demás familia serán arropados en el acto civil que se celebrará en su honor, a las cinco de la tarde, en el tanatorio de Cabueñes.

 

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