Fallece Restituto Ortega, «el alma mater» de la Coral Villa de Jovellanos

Funeral de Restituto Ortega, ayer, en la iglesia de San José. / ARNALDO GARCÍA
Funeral de Restituto Ortega, ayer, en la iglesia de San José. / ARNALDO GARCÍA

«Gracias a él vivimos una época dorada en la década de los 70 y 80», dice Marcelino Llamedo, actual director de la agrupación polifónica

V. TREVIÑO GIJÓN.

Dicen quienes compartieron escenario con él que su aportación al mundo de la música coral asturiana fue «indescriptible». Restituto Ortega Mejido, quien fuera director de la Coral Ensidesa, renombrada posteriormente Coral Villa de Jovellanos, falleció este martes a los 87 años de edad en Gijón.

«Buen compañero, gran director y un hombre muy integrado y querido por todos», Restituto Ortega 'Tuto', fue un pilar fundamental en el desarrollo de la agrupación Villa de Jovellanos. Durante su liderazgo, esta entidad logró sus mayores éxitos. «'Tuto' fue el alma máter de la coral. Gracias a él vivimos nuestra época más dorada a finales de los años 70 y en la década de los 80», explica Marcelino Llamedo, actual director de la polifónica. «Si la coral tuviera cien trofeos, 95 se consiguieron durante los años en los que él estuvo al frente», apunta.

Su misión al frente de la Coral Villa de Jovellanos iba más allá: «Él era el encargado de viajar por toda España buscando conciertos». Y fruto de estos viajes llegaron los grandes premios que hoy descansan en las vitrinas de la asociación melódica, entre ellos el de Habanera de Torrevieja.

En el año 1994 se produjo su salida del coro, recuerda Llamedo, «tras unas desavenencias con otro miembro del grupo». Fue a raíz de un viaje a Canarias. Días después dejó su cargo como director y «un agujero enorme en nuestro sentir».

Años después, en el año 2001 volvió a tener la oportunidad de ponerse a la cabeza de la Villa de Jovellanos cuando Llamedo se reunió con él para ofrecerle de nuevo el puesto. «Era en el mes de agosto. Me dijo que me daría una respuesta en pocos días, pero que no habría problemas para llegar a un acuerdo a la hora de cerrar el contrato». Sin embargo, un ictus le impidió regresar a la formación con la mismas fuerzas e ímpetu que tenía para todos lo proyectos que abordaba.

Además de su aventura al frente de la Coral Villa de Jovellanos, Restituto Ortega fue una institución en la música regional. Participó en la grabación de varios discos, labor la musical que siempre compaginó con su trabajo como funcionario en el Ayuntamiento de Gijón. «Era y sigue siendo el alma de nuestra coral», sentencia Llamedo.

Restituto fue despedido ayer en un funeral en la iglesia de San José, donde su viuda María Luisa Álvarez y sus hijas Julia y Margarita recibieron el cariño de numerosas personas.

 

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