El ERA detecta fallos en la obra de la unidad de convalecencia de la Residencia de Pumarín

El ERA detecta fallos en la obra de la unidad de convalecencia de la Residencia de Pumarín
La humedad de la fachada norte generó la caída de cascotes y obligó a cortar la acera. / CAROLINA SANTOS

La instalación carece de toma de oxígeno y detectores de incendios, tiene el suelo desnivelado, zócalos sueltos y las puertas atascadas

CHELO TUYA

Se anunció para diciembre de 2017, pero un año después sigue sin abrir sus puertas. Y todo apunta a que los nuevos plazos ofrecidos por el Principado, que situaban su apertura en este primer trimestre del año, tampoco se cumplirán. Un informe oficial de Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA), el organismo del que depende la red pública geriátrica, desvela una veintena de fallos de obra que impiden que la Residencia Mixta de Pumarín, la mayor de la región, abra por fin la unidad de convalecencia. Se trata, además, de un dispositivo que será pionero en Asturias y al que seguirían más en el resto de las áreas sanitarias de la región.

Según un informe al que ha tenido acceso EL COMERCIO, el arquitecto del ERA indica a la empresa adjudicataria de la obra, Proforma Construcción, que «no está conectada la toma de oxígeno y vacío con la rampa de distribución ni hay tomas en las habitaciones. Solo está instalada la tubería». Además, señala que «hay habitáculos sin sistema contra incendios» y «suelo desnivelado en toda la planta», hasta el punto de que «las tapajuntas no están a nivel de suelo, por lo que hay peligro de caídas». Porque, además, «las tapas de registro del suelo no encajan y tienen las patillas rotas».

En la relación de fallos de obra, el informe oficial dice, también, que «no hay interfonía ni mando de llamada en la cama. La planta no tiene conexión con el grupo electrógeno de emergencia. Los tiradores de lámparas del cabecero no funcionan. Falta grifería y rejilla en el vertedero y están sin rematar el frente de la barandilla y los techos».

Seis habitaciones de la sexta planta llevan un año cerradas por una filtración de agua

En el rosario de quejas, el responsable del ERA afirma que «algunas puertas de los baños no se quedan cerradas y las de entrada a las habitaciones se deslizan muy mal». Tanto que, dice, «se atascan y algunas casi no se pueden mover». Prevé el ERA, además, que se produzcan inundaciones en las habitaciones, ya que «los baños geriátricos presentan muy poca inclinación en el suelo, por lo que el agua desborda con facilidad desde la zona de ducha a la habitación».

El informe, enviado en el pasado mes de diciembre, fue contestado en menos de cuatro horas. La empresa responde a casi todas las quejas con la frase «no viene en el proyecto», argumento que utiliza tanto para indicar que «no tenemos nada contratado de Plan Contra Incendios», como para señalar que tampoco se les pidió que los tiradores de las lámparas de cabecero funcionen.

«No han hecho nada»

Desde diciembre, cuando se cruzaron informe y respuesta, «no han hecho nada», asegura el portavoz de la CSI en el comité de empresa. «Nos preocupa mucho el gasto que han realizado en esa obra y que esté así», dice Canor González.

Se refiere al casi medio millón invertido en la obra, consistente en habilitar 24 plazas en doce habitaciones dobles en una de las plantas de la Mixta. En ella recibirán asistencia mayores que hayan sufrido un ingreso hospitalario y no estén aptos para volver a sus domicilios tras recibir el alta. Una cifra a la que hay que sumar los 748.100 euros aportados por el Servicio de Salud (Sespa) para contratar a doce auxiliares y seis enfermeras.

González desveló, además, que «la humedad obligó a cerrar seis habitaciones hace un año y, ahora, tenemos una acera cortada porque la fachada se viene abajo».