«Nos falta divertirnos más a la hora de vestirnos»

Carlota Barrera agradece el premio que le entregó Jean Paul Gaultier, al fondo. Abajo, tres de sus creaciones./LETICIA DÍAZ
Carlota Barrera agradece el premio que le entregó Jean Paul Gaultier, al fondo. Abajo, tres de sus creaciones. / LETICIA DÍAZ

La diseñadora gijonesa con estudio en Londres Carlota Barrera se alza con el premio de moda 'Who's on Next', dotado con 100.000 euros

AZAHARA VILLACORTA

Atención a este nombre: Carlota Barrera (Gijón, 1992). Porque la joven diseñadora con estudio en Londres -y formada entre la capital británica y Madrid- acaba de alzarse con el 'Who's on Next 2019', el premio más importante de la moda española, dotado con 100.000 euros que le servirán para desarrollar un plan de negocio para su marca, además de abrirle las puertas de la Mercedes-Benz Fashion Week. El madrileño Teatro Gran Maestre fue el lugar en el que el modisto Jean Paul Gaultier, presidente del jurado, anunció la noche del jueves que la asturiana era la ganadora indiscutible de esta edición del certamen, en la que competía con otros dos jóvenes valores de las pasarelas: el sevillano Ernesto Naranjo y la pareja madrileña Oteyza. Un galardón que la gijonesa recogió «nerviosa, emocionada», vestida por su admirada y querida amiga Carmen March y rodeada de lo más granado del diseño español: de Palomo Spain a Sybilla. Los expertos valoraron especialmente su afán por «conseguir la máxima calidad en sus colecciones, uniendo tradición y contemporaneidad» para «satisfacer la demanda del hombre vanguardista actual».

-Enhorabuena.

-Muchas gracias. Todavía no me lo creo. Es un impulso increíble y no solo por la inyección económica, sino porque 'Vogue' y Condé Nast, que conceden el premio con el apoyo de Inditex y Huawei, serán mis mecenas durante el próximo año.

-Se presenta como «una buscadora de belleza», ¿pero cómo pasa una chica del instituto El Piles al olimpo de los jóvenes creadores?

-La moda siempre me gustó muchísimo. Mi sueño era tener una marca en Londres, aunque casi que ni me atrevía a soñarlo porque me parecía imposible. Así que me dije: «Con trabajar en moda, me conformo». Pero ahora estoy viviendo algo increíble y se lo agradezco a mi familia, a mi chica, a mi equipo y a toda la gente que me apoya.

-El jurado ha valorado que conjuga la tradición y la artesanía con la modernidad en «procesos respetuosos con el medio ambiente».

-Sí. Somos una pequeña marca que considera imprescindible poder mantener unos valores éticos y justos en todos sus procesos.

-Y hablan de su gran «giro a la moda masculina en España». ¿Por qué eligió vestir a hombres?

-Me vino un poco por intuición. Cuando estaba estudiando, mis creaciones tenían mucha influencia japonesa, muchas túnicas... Así que decidí hacer una colección unisex, sin género. Probaba las prendas en mujeres y hombres y descubrí que disfrutaba muchísimo más viéndolas en un hombre que en una mujer. La figura del hombre me parece bellísima, así que quise trabajar con el cuerpo masculino.

-Aunque sin cerrar la puerta a las mujeres que se sienten atraídas por una imagen andrógina...

-Bueno, en un futuro sí que nos planteamos hacer una línea femenina. Aunque, de momento, el propósito es establecer la línea masculina de una manera muy sólida. Prefiero hacer algo bien y dar el siguiente paso que intentar abarcarlo todo y hacer las cosas regular.

-Además del talento, ¿cuál es el secreto de su éxito?

-No sé lo que es un domingo y hace muchísimo que no piso Asturias. Ya necesito un descanso, aunque sea de un fin de semana, en Gijón, donde están mis padres, mi hermana y mi perro, al que echo mucho de menos (Ríe). Este un trabajo continuo y mucho más duro de lo que yo pensaba, pero merece la pena.

-¿Qué tiene Londres que no tengan otras capitales de la moda?

-Londres es la cuna de la sastrería, pero a la vez es la cuna del punk. Es tan ecléctico, hay tanta mezcla de culturas y de referencias, que es una maravilla vivir allí. Solo levantarse de la cama y ver a mil personas diferentes en el metro es de lo más inspirador.

-¿Qué otras cosas le inspiran?

-El arte, la música, la danza... Si intento crear una prenda basándome en otra, siempre se pierden cosas. Es mejor ir a la fuente de inspiración primaria, a algo más artístico.

-¿Y qué tal vestimos en este norte un poco más al sur?

-Nos falta divertirnos más a la hora de vestirnos. Decir: «Me pongo esto porque me apetece y porque me hace sentir bien». No porque me pega con los zapatos. Yo, cuando iba al instituto, me ponía cosas y mi madre me decía: «¡Madre mía, Carlota! ¿Pero cómo vas a salir así a la calle? Así no sales conmigo». Y yo siempre le contestaba: «Me lo estoy pasando bien, me gusta esto que llevo». Y ella: «Pero si te van a mirar». Y yo: «Me da igual. Mejor». (Ríe). Creo que es más importante divertirse que llevar algo que esté de moda. Es esencial ponernos lo que nos haga sentir bien, ya sea de Zara, del mercadillo o algo heredado de tu abuela. No ser clones.

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Gijón, Moda