La falta de médicos deja ya centros de salud con la mitad de consultas cerradas

Cartel que se encontraron ayer los usuarios a la puerta del centro de salud de Laviada. / DAMIÁN ARIENZA
Cartel que se encontraron ayer los usuarios a la puerta del centro de salud de Laviada. / DAMIÁN ARIENZA

«Esto explotó este año, pero partía de una situación precaria que ya estaba al límite», aseguran facultativos de Laviada, con seis efectivos menos

LAURA MAYORDOMOGIJÓN.

'Su médico no está'. Este mensaje, colgado a la puerta de cinco de las once consultas de medicina de familia, fue lo que se encontraron ayer decenas de usuarios del centro de salud de Laviada. Es la visibilización de una situación de la que el colectivo lleva meses alertando: la falta de facultativos. El de varias consultas cerradas es un escenario «generalizado» en todas las áreas sanitarias que, dicen desde el sindicato médico (Simpa), se hace más patente en los dispositivos urbanos de Atención Primaria. En el de Laviada, donde ayer no había sustitutos para cinco de sus once médicos de familia, la situación se agravará incluso la próxima semana. El martes está previsto que solo pasen consulta en este céntrico ambulatorio -que atiende en torno a 17.000 personas- cuatro médicos.

Y eso porque a las vacaciones del personal fijo -se organizan para que cada mes solo coincidan tres- se suma que estos días hay un compañero de baja y otro que precisó de un permiso por una situación sobrevenida, según explicaron desde la gerencia del Área Sanitaria V. La intención de los responsables sanitarios es, si esos profesionales no se incorporan para entonces, reforzar el martes la plantilla para que el centro de salud no esté ese día 'a menos siete', es decir, con siete médicos menos de lo que es habitual.

«Es una situación que explotó este año, pero que parte de una estado de precariedad que ya estaba al límite. Porque desde hace años no hay un cien por cien de sustituciones, que sería lo normal», señala unos de los médicos que sigue pasando consulta en Laviada este mes de agosto. Pablo Pérez Solís tenía ayer 40 consultas en agenda -aunque no todos los pacientes se presentaron finalmente-. Su jornada se completa con otras tareas, como las atenciones no presenciales, trabajo administrativo y la revisión de informes hospitalarios.

Con la mitad de las ausencias sin cubrir, los cupos de unos 1.500 pacientes con que cuenta cada médico en el centro de salud de Laviada se ven incrementados en estas fechas por encima de las 2.000 cartillas. Y eso lo padecen también los usuarios. Estos días, es habitual que tengan que aguardar hasta una hora en la sala de espera para ser vistos en consulta. Y las citaciones que antes conseguían de un día para otro, ahora se están demorando cuatro o cinco días. Con todo, los pacientes «se están comportando de una forma impecable, aguantando esta situación con paciencia».

Hay más consecuencias. «Se sacrifica el seguimiento de pacientes crónicos y, en mi caso, la atención domiciliaria de cuidados paliativos», continúa el médico de familia. «Eso, que es lo que da valor a la Atención Primaria, es lo primero que cae si tienes que dedicarte en exclusiva a ver los pacientes que vienen a consulta porque se han puesto malos. Con solo cuatro o cinco médicos esto ya no es un centro de salud sino un Servicio de Atención Continuada. La Primaria se hunde si deja de hacer su función», lamenta antes de recordar que la falta de efectivos también se está dejando notar entre el personal de enfermería. «Están en la fase previa a lo que nos está ocurriendo a los médicos. En dos o tres años estarán como nosotros», augura.

Lo que ocurre en Laviada no es una excepción, según sostiene el presidente del Simpa. Javier Alberdi asegura que los delicados equilibrios que había que hacer cada verano para cuadras agendas y prestar una atención en condiciones en los centros de salud es cada vez más difícil. Apunta también que no es extraño que más de un dispositivo urbano se encuentre con seis y hasta siete médicos menos de los habituales cuando lo normal, otros años, es que las ausencias no superaran las tres o cuatro. «Este verano está siendo un poco más conflictivo porque cada vez hay menos médicos y son muchos los puestos que cubrir». Es esa la razón por la que Pérez Solís afirma que, en Laviada, estos días «tendremos que funcionar como un Servicio de Atención Continuada», esto es, como un centro de guardia, pero «para atención a demanda». Y también la causa de que «la gente se esté pasando de horas y trabajando por encima de las 48 semanales, que es el límite», puntualiza el presidente del Simpa.

Tres años más así

Javier Alberdi tuvo ocasión de abordar este tema con el nuevo consejero de Salud, Pablo Fernández, en la reciente reunión que éste mantuvo con dirigentes del Simpa. «Hablan de que ya están tomando medidas al incrementar el número de MIR, pero es que a esos médicos no los vas a tener disponibles hasta mayo de 2024. Así que los frutos de esa medida, que no serán suficientes, no los vamos a ver hasta dentro de cinco años. ¿Qué se va a hacer hasta entonces?», se pregunta. Con un horizonte «complicado» al menos durante tres años más, «porque no hay eventuales y están previstas numerosas jubilaciones», Alberdi insiste en que una posible solución es la agrupación de los puntos de Atención Continuada.

Centralizar las urgencias vespertinas en un número reducido de centros de salud fue una medida que ya se planteó en el Área Sanitaria V hace un par de años, pero que al final se retiró al encontrarse con la rotunda oposición del movimiento vecinal.

Más información

Temas

Gijón