«Lo fantástico no me engancha»

María Rioja lee 'Patria' al sol de la playa de San Lorenzo. / DANIEL MORA
María Rioja lee 'Patria' al sol de la playa de San Lorenzo. / DANIEL MORA

Unos días en la playa y un libro entre las manos son el ideal de descanso para esta riojana que llegó huyendo de la lluvia de Galicia

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Libros de playa. Así llaman algunos exquisitos a la literatura más vana y comercial, como si uno no pudiera solazarse a la orilla del mar leyendo 'Anna Karenina' o 'Por el camino de Swann' reposando sobre una almohada de arena. Como está María una mañana luminosa -¡por fin!- de julio, mientras a su alrededor pasa el mundo en forma de niños que ríen, enredan, salpican al volver de darse un baño.

Entre las manos no es precisamente un libro de playa lo que sostiene si no las seiscientas cuarenta y ocho páginas de 'Patria', la extraordinaria novela de Fernando Aramburu. «La he empezado hoy mismo aquí, nada más poner los pies en la toalla y mire ya por donde voy», nos dice, con una expresión que poco tiene de aburrida, señalando la página 110. «Todo el mundo me decía que engancha y es verdad. Aunque a simple vista asusta un poco el volumen», confiesa y añade, como si antes nos hubiese adivinado el pensamiento: «Me ocurrió también con 'A sangre fría', de Capote. La leí el otro verano. Y se me pasó volando», añade, sin falta de especificar si fue el verano o la novela los que volaron. Le entendemos perfectamente el gusto con el que la leyó.

María es riojana, de Santo Domingo de La Calzada («Sí, donde la gallina cantó después de asada», bromea ella misma) y por uno de esos azares de la heráldica, lleva el nombre de su región en el apellido. Se relaja estos días en Gijón, después de un inicio de vacaciones pasado por agua en Galicia: «Mis primeros baños este verano fueron de lluvia. Aquí en Asturias hemos tenido suerte. Dos días y los dos estupendos», cuenta, señalando el cielo azul y el sol que se abrazan -después de una semana sin verse y libres de nubes- sobre la bahía de San Lorenzo.

Vino acompañada de sus padres en esta semana que se ha tomado como aperitivo del Viaje, ya con mayúsculas, que emprenderá más adelante con unos amigos. «Suelo hacerlo siempre. Unos días para desconectar a principios de verano y luego la gran desconexión para volver con las energías recargadas al trabajo. El mío es de los que piden airear de vez en cuando la cabeza. Soy psicóloga en una residencia geriátrica». Sonríe al decirlo, casi con timidez; la misma que parece abrumarla al confesar que le gusta su trabajo. «Es muy gratificante ver que puedes ayudar a gente con la experiencia de los mayores y un reto tratar de orientarlos en la gestión de sus emociones. A veces tienes la sensación de que ellos lo saben mejor que tú, pero que te agradecen el esfuerzo (se ríe). Un descanso de todo eso viene bien de vez en cuando». Una playa, la brisa fresca del mar, un buen libro entre las manos. Luego un baño y una nueva sesión de relax. No solo de vez en cuando, viene bien siempre.

Le preguntamos por el libro. Además de ameno y ágil de leer, nos asegura que «trata de un tema, el del terrorismo etarra, intentando profundizar en lo que había detrás, el interior de todo ese mundo...Me gusta las historias reales. Lo fantástico no me engancha nada». Después se lamenta, de que no conseguirá terminar 'Patria' en Gijón, a pesar del ritmo al que va leyendo. Le quedan tres días y algo más de quinientas páginas. Unas cuantas las tendrá que seguir disfrutando en casa. «Terminar de leerlo allí será como prolongar estas vacaciones», razona. Y se tumba de nuevo con el libro en las manos y la cabeza en la almohada de arena.

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